19 de septiembre 2012 - 08:51
La Plata: condenaron a 49 años de prisión al "sátiro de la bicicleta"
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Ya de adulto cometió otra violación por la que se lo condenó a 7 años de prisión, aunque por buena conducta, sólo cumplió la mitad de esa pena. Al salir en libertad, en 2005 se estableció en La Plata, en casa de su novia, y semanas después comenzaron los abusos sexuales en los barrios platenses de Tolosa, Ringuelet, San Carlos, Altos de San Lorenzo, Hipódromo, uno en la ciudad de Berisso y otro en Ensenada.
En diciembre de 2006, fue detenido luego de que una de las víctimas lo reconoció mientras despachaba combustible en una estación de servicio ubicada en la avenida 122, en la localidad de Ensenada.
Según el planteo de la fiscal, el hombre tenía como modus operandi estudiar los movimientos de sus potenciales víctimas, a las que luego interceptaba en la vía pública y bajo amenaza de arma de fuego las obligaba a caminar simulando ser su novia.
Luego, las subía a la bicicleta y las trasladaba a un descampado o una vivienda deshabitada donde las violaba, tras lo cual les pedía una prenda íntima para llevarse y les decía que cuenten hasta 200 y se alejaba en su bicicleta.
Además se acreditó que a las jóvenes que se resistían, las tomaba del cuello y las asfixiaba hasta que accedieran a su deseo y, mientras a algunas de ellas les robó el poco dinero que tenían, a una le dejó plata para que se compre la denominada pastilla "del día después".
En las pericias, se hizo mención a la "frialdad e indiferencia" de la personalidad del condenado y a que "no goza con el sometimiento sexual, sino con el sadismo, control, dominación y sometimiento de las víctimas".
Los peritos atribuyeron también el robo de las prendas íntimas de las víctimas a una conducta "fetichista, ya que los guarda como trofeo y eso le produce exitación".
"Perandones es un acechador, un predador que no huye, que estudia y se despide de sus víctimas y se muestra omnipotente con el no uso de preservativos", sostuvo la fiscal en su alegato.
En el veredicto, uno de los jueces hizo referencia a una pericia psiquiátrica que reveló que "no existen tratamientos médicos para tratar estos casos y que de quedar libre tiene una alta probabilidad de reincidir en este tipo de ataques sexuales".
Horacio Nardo admitió que se le plantearon "dudas" al momento de imponer el monto de la pena debido al testimonio de un perito psiquiatra que declaró sobre el trastorno de personalidad de Perandones.
"Nos dijo entre otras cosas, que `no puede amar, si se lo libera reincide en lo mismo y si se lo encierra no se cura`, y además en nuestro país no están dadas las condiciones (como en otros), para poder tratarlo", explicó.
El magistrado reveló que se preguntó: "¿Entonces qué hacemos". "Lamentablemente como juzgador soy esclavo de la ley y debo aplicarla, no tengo otra alternativa que encerrarlo y mensurar una pena de acuerdo a la cantidad y calidad de hechos como la extensión del daño causado", expresó. Agregó que debido a que ese daño "es imposible de reparar, la pena debe ser alta y no estar lejos del máximo posible".



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