7 de noviembre 2017 - 00:27

Las consecuencias psíquicas de los sobrevivientes del atentado en NY

Juan Pablo Trevisán y Ariel Benvenuto son recibidos al llegar a Rosario
Juan Pablo Trevisán y Ariel Benvenuto son recibidos al llegar a Rosario
Hace una semana, un atentado en Nueva York dejó como saldo ocho muertos, entre ellos, cinco argentinos. Otros cinco rosarinos sobrevivieron, aunque uno continúa internado. Serán Ariel Benvenuto, Juan Pablo Trevisán, Ivan Brajkovic, Guillermo Bianchini y Martín Marro -que aún sigue internado- quienes deberán afrontar las consecuencias de haber pasado por una experiencia de este tipo. Y lidiarán con el recuerdo de ver morir a Alejandro Pagnucco, Ariel Erlij, Hernán Mendoza, Hernán Ferruchi y Diego Angelini.

Más allá de las lesiones físicas, existe en estos casos un significativo daño psíquico, tanto para los protagonistas que lograron salvar sus vidas como para las familias de todas las víctimas.
Los amigos habían viajado a Nueva York para festejar los 30 años de egreso del Instituto Politécnico de Rosario

¿Puede superarse un trauma de tal magnitud?; ¿hay un tiempo preciso para ello?; ¿qué consecuencias deja una situación de este tipo?. Estas preguntas y más fueron respondidas por la Dra. Silvia Bentolila, médica psiquiatra experta en catástrofes. La especialista, que acaba de regresar de México, donde fue convocada para dar apoyo por el terremoto, y que trabajó en la tragedia de Once, la inundación de La Plata, la explosión del edificio de Rosario, el alud de Tartagal y más, detalló a ámbito.com el modo de afrontar estas tragedias.

"Estas son situaciones particularmente complejas para elaborar", asegura Bentolila. A los amigos que viajaron a Nueva York para festejar los 30 años de egreso del Instituto Politécnico de Rosario, les espera un camino arduo. "Para los seres humanos lo más difícil de elaborar es que otro ser humano nos cause un daño con la intención explícita y premeditada de causarnos ese daño. Se suma a la perplejidad y el horror, el sentimiento de injusticia que despierta. Requiere de una elaboración muy cuidadosa, porque en el intento de explicar lo inexplicable podemos caer en racionalizaciones que promuevan por ejemplo la aparición del sentimiento de culpa en los sobrevivientes", explica.
La Dra. Silvia Bentolila es experta en catástrofes

A una semana del ataque de Sayfullo Saipov, el uzbeko de 29 años radicalizado e inspirado en el grupo yihadista Estado Islámico que a bordo de una camioneta atropelló a los argentinos, no es posible hablar de tiempos concretos para que los sobrevivientes superen la situación. Según la especialista, "si bien hay tiempos esperables en la elaboración de un duelo, no hay recetas para ello". Y añade: "El impacto de una situación extrema es modulado básicamente por tres factores o ejes: el apoyo psicosocial, recuperar la dimensión del control interno -totalmente perdida frente a lo sucedido- y cortar la percepción de amenaza".

La psiquiatra, que actuó en varios de los hechos más trágicos del país, menciona que entre las consecuencias más comunes, aparecen en las víctimas malestares físicos como dolores de cabeza, de pecho, náuseas, vómitos, temblores, dificultad para respirar y aumento de la presión arterial.

Otro de los padecimientos de los supervivientes tiene que ver con los "recuerdos intrusivos" de lo vivido, tanto durante el día como durante la noche, "en forma de pesadillas". Estos recuerdos, aclara la médica, se repiten de manera involuntaria.

A la vez, es frecuente en quienes sufren experiencias tan críticas que presenten sentimientos de culpa, miedo, impotencia, inseguridad, tristeza, llanto fácil, frustración, enojo, ira, cansancio, desgano, desinterés y falta de voluntad.

Por último, Bentolila detalla como efectos posteriores al impacto traumático dificultad para dormir y para concentrarse en actividades habituales; riesgo de aumento del consumo de alcohol y/o drogas y/o tabaco; dificultades laborales y discusiones familiares; pérdida o aumento del apetito; irritabilidad e hipersensibilidad a los ruidos; nerviosismo, ansiedad, preocupación, confusión y desorientación.

Finalmente, Bentolila destaca un punto imprescindible para quienes rodean a aquellos que sobrevivieron a un hecho como éste: "Estar atentos a que las personas afectadas no se aíslen, a que recuperen lo antes posible su cotidianeidad y que no tomen decisiones importantes en momentos de tanto impacto emocional".

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