Dzhambik Khatokhov es conocido como el chico más gordo del mundo, con un peso de 146 kilos a los nueve años. Aunque nació con un peso normal, al año ya pesaba el doble que los chicos de su edad.
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Cuando tenía sólo un año y medio, podía levantar grandes piedras -y había roto con su peso unos 5 cochecitos-. Y a medida que fue creciendo, comenzó a usar sillas reforzadas.
El chico ruso -nació en la república de Kabardino- puede suspender a seis de sus compañeros en el sube y baja. Su madre no parece tener solución: "Él sólo está creciendo, de alto y de ancho, ¿qué puedo hacer al respecto? Esto es lo que es, Dios lo hizo así", dice confundida. Al mismo tiempo, admite que no duda al darle a su hijo dulces, helados y comidas con alto contenido calórico, aunque ella afirma que trata de que sea sano.
Pese a la obesidad, su futuro está en el deporte, según sus propias palabras. Sucede que el principal hobbie de Jambik -su apodo en ruso- es la lucha, al punto tal de querer convertirse en luchador olímpico para Rusia. Y ya dio el primer paso: fue admitido en el equipo nacional después de que sus exámenes médicos dieran bien. Otro pasatiempo es el sumo. Su familia viajó a Japón para que el chico aprendiera más sobre la disciplina.
Los expertos aún no conocen la causa de su exagerado tamaño. Su corazón, hígado y demás órganos son "proporcionales a su tamaño".
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