Luche y vuelve: recuperan el Siqueiros tras 17 años

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Ayer, tarde soleada, sin la lluvia del martes ni la necesidad de anunciar el fin de las AFJP, el ambiente en Casa de Gobierno era otro: a unos pasos, sobre la plaza Colón, descansaban los cuatro contenedores donde se venía destruyendo desde hace 17 años el mural «Ejercicio plástico», que pintó el mexicano David Alfaro Siqueiros en la Argentina. Casi como si se tratara de una reliquia, lo rodeaban y custodiaban decenas de granaderos.

La presidente Cristina de Kirchner se demoró más de la cuenta con el rey de Jordania, pero a las siete de la tarde, una hora y media después de lo previsto, se acercó hasta los despojos de esta obra cumbre del arte latinoamericano a los sones de un largo toque de diana, escoltada por Oscar Parrilli y Jorge Taiana, con gesto triunfante y una amplia sonrisa, para atisbar la pintura cuando se abrieran las puertas. La acompañaban representantes del gobierno de México, la embajadora Cristina La Garza y el ministro de Cultura, Alfonso Nieto, y de los patrocinantes, los directivos de Claro y Telmex, la azucarera Ledesma y la empresa Techint, además de los abogados de Fines Arts y Dencanor que firmaron un convenio de exhibición gratuito que vence el 31 de diciembre de 2010.

Finalmente, Cristina había logrado lo que no consiguió nadie, y a tiempo para que el 23 de noviembre, cuando llegue el presidente de México, Felipe Calderón, pueda exhibir ante él la obra de restauración en marcha: Calderón, más de una vez, le hizo saber de su preocupación por la suerte del mural y le pidió que lo protegiera: «Cristina, no debes permitir que ese mural maravilloso se destruya», le dijo a la entonces senadora durante su último viaje al país azteca.

Cristina de Kirchner no ignora que «Ejercicio plástico» es una obra cumbre del arte y fue explícita sobre su trascendencia:«Forma parte del patrimonio cultural de Latinoamérica, pero también universal. Los tiempos de Siqueiros fueron muy convulsionados, el muralismo fue un movimiento muy comprometido», dijo. Luego, recordó que intelectuales como Pablo Neruda o Federico García Lorca estuvieron en Buenos Aires con el muralista, y finalmente reconoció: «Esto lo pudimos hacer porque tuvimos la ayuda de mucha gente». Se refería a las empresas que comprometieron su aporte económico ante la Justicia para que se levantara la medida de «no innovar» que retuvo la obra en una playa de grúas en San Justo.

  • Denuncia

    Ayer, mientras observaba los fragmentos del mural, Cristina conversó con Lorena Muñozla cineasta que filmó «Los próximos pasados», película que evoca la historia de la obra pintada en el sótano de la quinta Los Granados de Botana en 1933, denuncia el deterioro de una obra que es única porque no tiene antecedentes ni derivaciones, y que -además- muy pocos conocieron. Como nunca faltan los aduladores, un miembro de la Comisión de Rescate del mural le contó a la Presidente que la modelo fue la uruguaya Blanca Luz Brum, sobrina del presidente oriental Baltazar Brum (historia nunca comprobada y negada por la biógrafa de Siqueiros, Raquel Tibol), hasta que en ese diálogo franco le aclararon que «no es verdad, que nadie puede asegurar que eso sea verdad».

    La visita se demoró. Cristina recorrió con su vestido de rayas y tacos empinados el espacio donde se instalará definitivamente el mural, y explicó que estará en el foso de la Aduana Taylor, cubierto por un techo de acrílico. Apenas medio centenar de invitados especiales compartieron el momento de la recepción. Después de tantos años de maltrato y desidia, ahora al menos dos de los contenedores están bajo una carpa; además, en medio de la plazoleta, comenzaron a levantar un inmenso tinglado para proteger la pintura mientras se restaura. Cuando ayer se abrió uno de los containers, el fuerte olor a humedad despejó toda duda de que ese sitio no es el indicado para una obra de arte de esta naturaleza. El tema dominante, más allá de celebrar el inicio de la restauración, fue el piso (una parte de la pintura, ya que el sótano estaba pintado en su integridad): según los funcionarios, estaría dentro de los contenedores; y según los abogados de la firma Dencanor, todavía no fue entregado. Es decir, falta el último capítulo de una historia cuyo final se demora demasiado
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