15 de septiembre 2005 - 00:00
Mala alimentación reduce hasta un 20% la productividad de los países
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"Los programas de alimentación deficientes y la mala nutrición influyen en la moral, la seguridad, la productividad y la salud a largo plazo de los trabajadores", explica a través de un comunicado el autor del estudio, Christopher Wanjek, quien añade que "son pocos los que están contentos con sus comidas".
"Con frecuencia, la alimentación en el trabajo es considerada como un elemento secundario o como un estorbo por parte de algunos empleadores", lo que supone una "oportunidad perdida de aumentar la productividad y la moral", argumenta.
Así, "los comedores, cuando existen, suelen ofrecer una selección rutinaria y escasamente variada", mientras que las máquinas expendedoras generalmente "ofrecen alternativas poco saludables", los restaurantes cercanos pueden resultar "caros o escasos" y los alimentos vendidos en puestos callejeros están expuestos a contaminación por bacterias.
Para el autor del informe, las naciones en desarrollo necesitan romper el ciclo de la mala nutrición, baja productividad y bajos salarios, ya que "algunos trabajadores tienen dificultades para alimentar a sus hijos, y cuando los niños están mal nutridos comprometemos la fuerza laboral del futuro".
Según recuerdan las conclusiones del informe, "el hambre y el acceso a agua potable e instalaciones sanitarias representan desafíos principales planteados en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU", que buscan reducir la pobreza a la mitad para 2015.
Wanjek argumenta que el lugar de trabajo constituye un "escenario clave" para avanzar hacia el cumplimiento de esas metas", ya que es donde los adultos pasan al menos la tercera parte de sus jornadas y la mitad del tiempo que están despiertos.
Este informe -que será presentado en el XVII Congreso Mundial sobre Seguridad y Salud en el Trabajo que tendrá lugar en Orlando, Florida, durante la semana que viene- recuerda que las inversiones necesarias para mejorar los hábitos alimenticios en el lugar de trabajo son "modestas" y se recuperan mediante la reducción de gastos médicos y de seguros.
Por ejemplo, en el mundo en desarrollo se calcula que si se aumenta en un 1 por ciento el número de kilocalorías de la dieta habitual la productividad laboral se incrementaría el 2,27 por ciento.



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