28 de abril 2009 - 15:02
Más de 350 sacerdotes repudiaron la intimidación al padre "Pepe"
-
Femicidio de Agostina Vega: la autopsia reveló signos de extrema violencia y dio indicios sobre la hora de la muerte
-
El calvario que vivió la joven secuestrada por Barrelier: "Me ató los pies, las manos y me tapó la boca con cinta"
Los sacerdotes de la Arquidiócesis de Buenos Aires.
Al mismo tiempo, en el encuentro realizado en la sede de la Curia porteña, manifestaron el "más profundo repudio" a la "intimidación" sufrida por el sacerdote Di Paola, quien trabaja en la Villa 21.
"Queremos expresar nuestro más profundo repudio a dicha intimidación y nuestra mayor cercanía, oración y acompañamiento a él y a todo el equipo de sacerdotes y laicos que trabajan en los barrios obreros de Buenos Aires", indicaron.
Los sacerdotes -encabezados por Javier Klajner (parroquia Madre de Dios), Juan Bautista Xatruch (San Cayetano, Belgrano), Fernando Cervera (Conferencia Episcopal) y Carlos Otero (Santuario de San Pantaleón)- instaron a "todos" los sectores a actuar contra la droga.
Precisaron que recibieron llamados del Gobierno nacional, para ofrecer apoyo en materia de seguridad y respaldo al sacerdote amenazado.
También indicaron que se comunicaron con ellos desde el Gobierno porteño.
Tras señalar que no aceptarán custodia, los sacerdotes prefirieron destacar que la proliferación de la droga es "un problema que afecta a todos" y que debe ser abordado "por todos los estamentos según su responsabilidad".
En ese punto, señalaron que su intención es "no confrontar, sino proponer, unir, consensuar".
Ante la mirada del padre "Pepe" Di Paola, quien se ubicó en la parte de atrás del salón donde se ofreció la conferencia de prensa, los sacerdotes advirtieron que las "respuestas" que se han dado hasta el momento para la cuestión de las adicciones es "insuficiente".
En cuanto a la polémica por la despenalización de la tenencia de drogas, señalaron que la Iglesia "no está dispuesta a aprobar aquello que es dañino y tóxico" y a la vez pidieron "no incriminar al que es adicto".
"El problema nos afecta a todos", subrayaron los religiosos, quienes pidieron el aporte de "los adultos" a "tomar nota de la magnitud del problema".



