La esposa del príncipe Carlos de Inglaterra Camilla Parker Bowles, quien no había logrado romper la botella de champaña en la inauguración este mes del crucero "Queen Victoria", le trajo "mala suerte" a esa exclusiva embarcación, donde ahora más de 80 de sus pasajeros terminaron infectados con un peligroso virus estomacal.
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Cuando el buque de 600 millones de dólares fue oficialmente inaugurado por la duquesa de Cornualles en el puerto de Sotuhampton, hace tres semanas, la botella de champaña no logró romperse, una señal considerada por muchos como de mal augurio.
Tras ese hecho, unos 80 pasajeros fueron confinados a sus camarotes infectados con el peligroso Norovirus, un virus que provoca severos vómitos y diarrea.
Anoche, los pasajeros del crucero, entre los que se encontraba el ex campeón de Fórmula Uno Jackie Stewart, describieron el viaje a las Islas Canarios como un "crucero del infierno", tras quejarse de mal servicio, baños tapados, falta de arreglos navideños y comida fría y en mal estado.
El Norovirus puede provocar la muerte de los infectados y se propaga frecuentemente por falta de higiene.
Por su parte, uno de los pasajeros del crucero de Cunard dijo que demandará a la compañía por daños y perjuicios y espera recibir compensación.
El pasajero dijo que los estándares de limpieza "eran espantosos" y agregó que la infección está conectada a la falta de higiene en las cocinas y restaurantes del buque de lujo.
Los billetes para el Queen Victoria, con capacidad para 3.000 personas, llegan a costar entre 3.000 y 50.000 dólares.
Cunard había roto con la tradición real al permitir que Camilla, y no la reina Isabel II, inaugurara al comienzo del mes el crucero de 90.000 toneladas, antes de que éste realizara su viaja inicial por el norte de Europa.
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