El niño de 7 años que sufrió una grave afección luego de aspirar purpurina hace poco más de dos semanas murió este sábado en el centro médico en el que estaba internado.
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"Mauro ya se fue", dijo con gran dolor Berta Banegas, la madre del nene ante la prensa local y confirmó que el pequeño falleció antes del mediodía ya que no pudo superar su estado crítico.
Desde el Centro Provincial de Salud Infantil (Cepsi), donde el niño permanecía internado en terapia intensiva, desde hacía dos semanas, habían confirmado horas antes la "muerte cerebral" del pequeño.
Mauro, de 7 años había sido internado el 19 de Octubre por una insuficiencia respiratoria grave producto de la inhalación de purpurina. Los médicos destacaron que se trataba de "un paciente crítico que en ningún momento dejó de serlo a pesar de eventuales signos que insinuó, durante estos días".
Luis López, el papá del pequeño habló con los medios tras conocer la noticia del fallecimiento de su hijo y agradeció el constante apoyo que recibió de toda la gente. "No sé cómo vamos a continuar, no llego a creer lo que pasó, me siento perdido. Teníamos fe en Dios, pero nada se pudo hacer", dijo muy angustiado el hombre.
Con lágrimas en los ojos, Luis contó que los médicos le habían informado que las defensas de su hijo estaban muy bajas y que el final era inminente. "Divertido, esa es la palabra para definirlo, íbamos al parque y nunca se cansaba de jugar, era un niño muy alegre. No se cómo voy a salir adelante", sostuvo el padre al recordar a Mauro.
Este viernes, el director del centro asistencial Carlos Marrodán, informó que "el diagnóstico del paciente es muerte cerebral por clínica y estudios complementarios como son la tomografía computada y el electroencefalograma producto de un importante edema cerebral, consecuencia a mediano plazo de la intoxicación por la que fue internado".
Mauro había aspirado purpurina en su casa en el momento en el que estaba jugando con un silbato y puso la sustancia y sopló. Al soplar, la purpurina se expandió por el aire y el chico la aspiró por la nariz cuando volvió a inhalar para volver a soplar el silbato.
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