22 de junio 2005 - 00:00
Murió sin ir a juicio el ex militar Suárez Mason
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Guillermo Suárez Mason, el ex militar que encabezaba la causa más conocida de todas las que investigan delitos de lesa humanidad en los años '70, murió ayer sin ir a juicio y pocos días más tarde de que la Corte anulase las leyes de punto final.
Suárez Mason se encontraba detenido bajo prisión preventiva en la denominada «causa Montoneros» que lleva adelante el juez federal Jorge Ballestero, y en la que investiga violaciones a los derechos humanos cometidas en dependencias del Primer Cuerpo de Ejército, una de las tres «megacausas» que se reabrieron tras la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Suárez Mason fue dado de baja y destituido del Ejército. En su etapa de desempeño en altos cargos del gobierno había sido jefe del I Cuerpo de Ejército de 1976 a 1979, el período más duro de la represión en la Argentina.
Según un documento que fue desclasificado en Washington meses atrás, en 1979 Suárez Mason le comentó a un diplomático estadounidense: «Yo firmé entre 50 y 100 sentencias de muerte por día durante mucho tiempo».
Había sido indultado en 1989 sin haber estado condenado, pero el juez Claudio Bonadío, primero, y la Cámara Federal, después, declararon inconstitucional esa decisión de Menem.
Considerado «un halcón» entre los militares que tomaron el poder el 24 de marzo de 1976, estaba orgulloso de ser «un general duro que no admitía transacción, nunca un blando», según su propia definición. «No... todos los días uno comete errores, pero no encuentro algo extremadamente grueso con respecto a mi persona. A los otros que actuaron no tengo derecho a criticarlos», respondió Suárez Mason en una entrevista de 1996, consultado sobre si estaba arrepentido. Estela de Carlotto, presidenta de la organización humanitaria Abuelas de Plaza de Mayo, lo definió como «uno de los más crueles» entre los jefes de la dictadura que «se murió sin hablar».
«Se va con todos los secretos que guardó, sin su confesión, sin haber colaborado para recomponer la historia argentina», dijo la dirigente al sostener que «la historia lo coloca en el peor de los lugares, el de un mafioso, de un delincuente y un asesino».
La única condena efectiva se dictó en 2003 cuando fue sentenciado a tres años y medio de prisión por discriminación racial porque en 1996 declaró a una revista: «Yo no soy antisemita. A los judíos los conozco bien, que es distinto. Les tengo prevención».
Ex jefe del Batallón de Inteligencia 601, Suárez Mason actuó además en Honduras, Panamá, Guatemala y El Salvador, y estaba encausado por participar en el plan Cóndor de coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur en las décadas de los '70 y principios de los '80.




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