31 de enero 2007 - 00:00

Murió una mujer de un infarto tras un asalto

Una mujer de 63 años murió hoy de un infarto luego de que cuatro delincuentes que se hicieron pasar por empleados de una empresa de gas asaltaran la casa de la anciana de 85 a la que la víctima cuidaba en la localidad bonaerense de Olivos, informaron fuentes policiales y judiciales.

Se trata del tercer caso en cuatro días en el que la víctima de un robo se muere del susto.

La víctima, identificada como Amalia Argelina Silgh, se descompuso y murió sentada en una sillón luego de que los delincuentes escaparon con 300 pesos de la vivienda situada en Ugarte 1961 de Olivos, partido de Vicente López, al norte del conurbano bonaerense.

El caso es investigado por el fiscal de Vicente López John Broyad, quien ya caratuló el hecho como un "homicidio en ocasión de robo", según reveló a Télam una fuente judicial.

Todo comenzó alrededor de las 9:30 cuando cuatro hombres de entre 30 y 40 años vestidos con mamelucos color caqui comenzaron a revisar el medidor de gas de la vivienda y uno de ellos tocó el timbre.

El hombre se presentó como empleado de una empresa de gas y la la anciana dueña de casa, identificada como Clara Elba Battistoni, de 85 años, le abrió pensando que por fin habían venido a revisar un problema que ella había tenido con el gas en la cocina, según contó un vocero judicial.

Ese hombre le abrió la puerta a sus tres cómplices y los cuatro delincuentes, a cara descubierta y sin exhibir ningún arma, amenazaron a la dueña de casa y a la mujer que la cuidaba para que les entregaran todo el dinero y los objetos de valor que poseían.

Los ladrones sólo le ataron las manos por la espalda a la anciana y durante 20 minutos revolvieron toda la casa en busca de dinero y joyas.

Más allá de los gritos, las amenazas y el maltrato propio de un robo, los delincuentes no golpearon ni lastimaron a la anciana ni a la otra mujer, contaron los informantes.

"La anciana tiene alguna marca en las muñecas por la fuerza con la que la ataron y sus intentos por liberar sus manos, pero nada más", confió una fuente judicial.

Los asaltantes escaparon con 300 pesos y fue en ese momento en que Silgh salió de la casa a pedir ayuda y regresó con algunos obreros de una casa vecina que lograron desatar a Battistoni.

Cuando volvió a la casa, la mujer se sentó en un sillón, se descompuso y murió de un infarto.

Fuentes judiciales y policiales aseguraron que la víctima no vivía en la casa y era amiga de la familia de la anciana, pero todo indica que además era una empleada que solía cuidar a Battistoni, ya que vestía un delantal.

Los resultados de la autopsia recién se conocerán mañana, pero el fiscal Broyad, a cargo de la investigación, ya caratuló el hecho como un "homicidio en ocasión de robo", un delito que el artículo 165 del Código Penal castiga con entre 10 y 25 años de prisión.

"Es la muerte que se produce en el marco de un robo", explicó a Télam una fuente judicial.

Es decir que para el fiscal el robo fue lo que provocó el infarto y, si bien ya se habían retirado de la casa cuando Silgh se descompensó, los delincuentes son responsables de su muerte.

"Estamos trabajando para esclarecer el caso lo antes posible.

El consejo que hay que darle a los ancianos para evitar estos robos es que no le abran la puerta a ningún desconocido", dijo a Télam el capitán Juan Carlos Petrilli, titular de la comisaría de Olivos.

Silgh, que estaba casada y vivía junto a su marido en Ingeniero Maschwitz, partido de Escobar, es la tercera víctima en cuatro días que se descompone y termina muerta por el estrés vivido durante un asalto.

El primer caso ocurrió el domingo pasado en Morón donde un anciano de 80 años murió de un infarto luego de ser golpeado en el rostro por un delincuente que lo asaltó cuando salía a realizar compras.

El otro antecedente fue el lunes por la madrugada en la ciudad bonaerense de Junín, donde otro anciano, Miguel Coria, de 74 años y "patriarca" de la comunidad gitana local murió de un pico de presión luego de ser asaltado en su casa.

A diferencia de lo que hoy consideró el fiscal de Vicente López con lo sucedido en Olivos, en este caso, el fiscal de Junín caratuló el hecho como un robo calificado y no le imputó la muerte de Coria a los ladrones, razón por la cual ayer se realizó una marcha gitana a los tribunales solicitando el cambio de carátula a homicidio en ocasión de robo.

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