10 de noviembre 2015 - 12:30
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El uniformado que le disparó tres tiros a Lucas Cabello fue desplazado de la Policía Metropolitana y está a disposición de la Justicia.
• Reacción desmedida
Los vecinos, amigos y familiares del joven realizaron el lunes por la noche un corte de calles en la esquina de Villafañe y Almirante Brown, acompañando el reclamo de la familia contra "la violenta reacción del efectivo" tras una discusión con Lucas, quien trabaja de cuidacoches en las inmediaciones del restaurante "Il Matarello".
"Mi hijo había ido a comprar dos sandwiches de milanesa a la esquina y cuando vuelve le dispara; la nena desde adentro de la casa lo ve todo y los vecinos cuentan lo mismo; este fue un caso de gatillo fácil, quizá hubo alguna discusión, eso no lo sé, pero nunca justifica que le dispare, y fueron dos tiros primero y después un tercero cuando estaba en el piso", dijo Rubén, el padre del Lucas.
Rubén explicó que su hijo está en estado "muy grave, porque recibió tres balazos, uno en la pera, otro en el brazo y otro en un testículo y los médicos ya me dijeron que le destrozó la médula y que no va a poder caminar ni utilizar las manos".
Los vecinos se sumaron al reclamo del padre y aseguraron que Lucas no estaba armado y que es "un buen chico, nunca hubo ningún problema con él", dijo un hombre identificado como Javier.
• Violencia de género
La primera respuesta oficial del Gobierno porteño la dio la vicejefa María Eugenia Vidal, durante una recorrida de campaña con Mauricio Macri en Avellaneda. "Es un caso de violencia de género. Se le había dado un botón antipánico a una persona que tendría un vinculo con él (por Lucas) y se le agregó consigna policial en la puerta de la vivienda. Cuando salió de su casa gritando que la había amenazado de muerte, intervino la consigna, le dan la voz de alto, no atiende a la voz de alto y pasó lo que pasó", mencionó a la prensa desde el interior de una fábrica.
Según Vidal, el metropolitano "está a disposición de la Justicia", aunque insistió que la balacera "se dio a partir de un caso de violencia de género".
Este no sería el primer caso de gatillo fácil de la Metropolitana. Desde su creación, cinco años atrás, decenas de agentes de la fuerza se vieron involucrados en cientos de casos de violencia institucional. En los últimos meses, se hicieron conocidos abusos contra activistas trans y africanos de la comunidad senegalesa en Buenos Aires; la golpiza a cuatro jóvenes y una madre en Saavedra, el atropellamiento de un chico en La Boca y hasta la muerte de un perro policía. También cosecha denuncias por violencia de género y uso desmedida de la fuerza.
Según un informe del CELS entre 2011 y 2014 se registraron 20 muertes por uso letal de la fuerza por parte de agentes de la Metropolitana. Un reciente fallo condenó al policía Enzo Álvarez a prisión perpetua por el fusilamiento en 2011 del joven Bruno Pappa en Chacarita. Otro caso de gatillo fácil resonante -todavía sin sentencia-, fue el de "Robertito" Claudio Autero, ocurrido en febrero pasado. El chico de 16 años en situación de calle fue asesinado de un disparo en la nuca cuando estaba con un grupo de amigos cerca a un automóvil estacionado en la calle Rosario. El agente imputado es Sebastián Ezequiel Torres, de 30 años. Dijo que lo vio "en actitud sospechosa".




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