11 de agosto 2007 - 00:00
Odisea de comerciante raptado por un delincuente prófugo
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Después de apropiarse del dinero del local, el ladrón seguía sin conformarse con el botín y decidió llevar a Romero a recorrer cajeros automáticos de la zona, pero cuando iban por la ruta 197, un patrullero de la comisaría segunda de Moreno advirtió que la camioneta hacía movimientos sospechosos.
Según las fuentes consultadas, "Romero es un comerciante muy conocido de la zona y cuando vieron que la camioneta hacía movimientos raros, empezaron a seguirlo y se dieron cuenta que estaba con un delincuente".
A partir de entonces, el móvil policial alertó a otros y se sumaron a la persecución de la camioneta patrullas de las comisarías de San Miguel, José C. Paz y el Grupo Especial Halcón de la Policía Bonaerense.
Al mismo tiempo, la Policía se comunicó con la familia de Romero para confirmar si había sido víctima de un asalto y con la firma Lo Jack, para que colaborara con el rastreo satelital de la camioneta.
Cuando todos los móviles iba persiguiendo el vehículo, uno logró colocarse delante y otro detrás, por lo que el delincuente se vio obligado a frenar e inició una negociación vía Nextel con el jefe distrital de José C. Paz, el inspector Oscar Cadel.
Según Romero, el ladrón pedía por su "seguridad e integridad física" y el negociador le decía que lo más fácil era que se entregara, pero en principio no quería ceder.
Es que según dijo uno de los investigadores, el delincuente, de 25 años y cuya identidad no trascendió, se escapó el 2 de enero pasado de un penal de Florencio Varela y estaba siendo buscado desde entonces.
Finalmente, el ladrón le contó a su rehén que tenía una novia, pero que ante esa situación se quería matar, por lo que Romero lo convenció de que se entregara y logró que le diera las balas que tenía en el tambor de su pistola.
De esta forma, el sujeto salió de la camioneta con la pistola descargada y se entregó ante los policías y la fiscal Marisa Marino de San Martín, quien intervino en el caso.
Recuperado de la odisea que vivió con el delincuente, el comerciante agradeció la actuación policial y dijo que el ladrón lo trató "bien, nunca se violentó y parecía una persona bien preparada".




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