28 de marzo 2007 - 00:00

Otra vez en crisis las inspecciones

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Un clásico: el derrumbe de una casa en la Capital Federal, por falta de resguardo en obras de edificios.
Las inundaciones porteñas cada tanto mortifican a los políticos. Le pasó varias veces a Fernando de la Rúa y también a Aníbal Ibarra, quien logró al menos reparar los fuertes anegamientos, por entonces típicos, en el barrio de Belgrano. En aquellas ocasiones, las tormentas, que se dijeron inusuales, provocaron también el lamento por fallecidos, pero hoy debe parecer inoportuno a Telerman que el Servicio Meteorológico le juegue así en contra, en plena temporada electoral, cuando se presenta para intentar un nuevo mandato. Para más, ayer se produjo el tercer derrumbe en lo que va de la semana. Fue como consecuencia de una obra en construcción, otra polémica en la escena electoral porteña, con gran resistencia de los vecinos a la edificación en altura y, además, en Caballito, donde ocurrió el hecho.

Una vivienda de ese barrio se derrumbó como consecuencia de las obras de construcción en el terreno lindante a aquélla. (Ver vinculada). Esta semana, a partir del temporal que afecta a la Ciudad de Buenos Aires, se produjeron también otros dos derrumbes, en Palermo y Villa Crespo. Se cuestiona ahora el control que se ejerce sobre las edificaciones al tiempo que el Gobierno porteño apunta al arquitecto responsable de la obra que causó el derrumbe, al cual podría caberle la suspensión de su matrícula por hasta 6 años.

Además, lo ocurrido ayer pega en el barrio donde los vecinos vienen reclamando poner freno a la construcción de torres y donde el Gobierno había impuestouna veda para otorgar permisos de obra, que luego reemplazó por la exigencia de un certificado de AySA que garantice la prestación del servicio.

La obra que provocó el derrumbe se comenzó a tramitar el año pasado, para edificar una torre de 11 pisos de aproximadamente 3.800 metros cuadrados en total.

Ayer, tres personas resultaron heridas de distinta consideración al caer las paredes de la casa ubicada en Pedro Goyena al 1600. Ocurrió pasadas las 6 y un hombre cayó junto con las paredes al pozo de la obra cuya construcción había dejado al descubierto los cimientos de la casa vecina.

  • Internada

    En el lugar se encontraba el sereno, quien también fue víctima del derrumbe y debió ser trasladado al hospital Durand con heridas cortantes, pero al mediodía fue dado de alta. En cambio, el dueño de la vivienda fue internado en el hospital Piñero con politraumatismos junto con su esposa, quien sufrió una crisis nerviosa, y luego fueron derivados al Hospital Naval.

    Como «mala praxis» calificó el director de la Guardia de Auxilio porteña, Claudio Pascali, el hecho ocurrido, que se suma a los de Palermo y Villa Crespo, de los que se dio cuenta el lunes.

    El control de las obras en construcción depende del megaministerio de Gobierno que conduce Diego Gorgal. Desde allí se sostuvo que se intimará, para que se «restablezcan de inmediato las condiciones edilicias» de la vivienda, a la empresa Credil SA y al arquitecto Roberto Alegre, encargados del emprendimiento.

    En febrero pasado, el Gobierno de la Ciudad recibió una denuncia de un vecino alertando sobre riesgos que podría provocar la construcción, pero en ese momento se verificó que no había peligro. Lo mismo ocurrió el 17 de marzo, pero ese día se observó «que habían comenzado movimientos de suelo, pero que por el estado incipiente de ellos no se advertía riesgo con trascendencia sobre terceros», según informó el ministerio que conduce Gorgal. Finalmente, la obra habría sido inspeccionada el lunes, el día anterior al derrumbe. Allí el inspector Alejandro César Salvia realizó una inspección en el lugar y «en esta oportunidad el movimiento de suelo ya estaba avanzado, por lo que sí se detectó la falta de cumplimiento de medidas de seguridad en relación con tareas de excavación y submuración previstas en el Código de Edificación», revela el informe del Gobierno de la Ciudad.

    Las autoridades porteñas labraron un acta intimando a paralizar la obra y reparar las irregularidades en 48 horas.

    Por otra parte, el Gobierno porteño aseguró que al arquitecto Alegre se le podría retirar la matrícula por hasta seis años si se demuestra que fue responsable del derrumbe.
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