Un grupo de padres de una escuela del distrito bonaerense de Avellaneda manifestó su preocupación por la posible reincorporación de una maestra que había sido separada del establecimiento porque había sido acusada de someter a maltratos físicos y golpes a los alumnos de un tercer grado.
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El conflicto se produce en la Escuela número 10 de Avellaneda, situada en localidad de Sarandí, donde, de acuerdo con lo indicado por la madre de uno de los alumnos, la maestra volvería a dar clase, mientras continúa con tratamiento psicológico.
Según lo señalado por la madre de uno de los chicos, la maestra tendría que contar con la presencia de otro docente en calidad de "veedor" para poder dar clases.
La mujer relató que la docente había recibido una licencia psicológica durante siete meses tras una serie de denuncias de padres que señalaban que golpeaba a los alumnos.
"No la quiero en la escuela, ni en el grado", expresó sobre la maestra en declaraciones a un canal de cable, mientras señaló que la denunció por haber golpeado a su hijo.
Según dijo, la denuncia la había radicado tanto en la comisaría 4ta -con jurisdicción en esa zona-, como en el Consejo Escolar de Avellaneda.
Siempre según su relato, tras encontrar marcas de los golpes recibidos por su hijo, el niño le dijo que no iba a volver a la escuela si la maestra seguía dando clases, por lo que, ante su eventual regreso, pedirá que le den el pase del menor a otro establecimiento.
Según explicó, los alumnos tardaron en denunciar a la maestra, porque supuestamente los amenazaba con un "castigo peor" e incluso, su hijo, cuando relató lo que pasaba le dijo que tenía miedo tanto por la integridad física propia, como por la de su madre.
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