ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

6 de junio 2006 - 00:00

Postergan el desalojo de histórico bar de San Telmo

ver más
El desalojo del Bar Británico, que estaba previsto para esta mañana, se postergó hoy, informó uno de los arrendatarios del bar, José Trillo.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El desalojo se postergó al abrirse una negociación, precisó Trillo, rodeado de varios vecinos del lugar que se
concentraron desde anoche en el bar, ubicado en Brasil y Defensa.

Los tres dueños del fondo de comercio, vecinos, y clientes del Bar Británico decidieron pasar juntos toda la noche en el emblemático café para estar presentes temprano, cuando se inicie el desalojo, informaron algunos de los presentes en el bar.

"Queremos estar todos juntos en el momento en que el oficial de Justicia irrumpa en el lugar, porque vamos a exigir que se respete el fondo de comercio y el lugar que forma parte de nuestro patrimonio histórico cultural", dijo una de las vecinas del barrio, Nora Palancio Zapiola.

Por su parte, "Pepe" Miñones, uno de los "gallegos" arrendatarios del bar de Brasil y Defensa, frente al parque Lezama, explicó que nos "agarraremos de las paredes" pero no "nos iremos de acá".

Miñones explicó que él, junto a sus dos socios, José Trillo y Manolo Ponce, están al frente del café desde hace 46 años, desde 1960 y que no piensan irse, "es más creo que mañana el desalojo no se va a producir, estoy casi seguro".

Según Palancio Zapiola, lo importante es lograr que se respete el derecho de propiedad sobre el fondo de comercio que les pertenece a "estos tres amigos que fueron y son el alma de este lugar emblemático".

"Ellos hubiesen querido que se les renovara el contrato pero el propietario, Juan Pablo Benvenuto, lo alquiló a un inquilino nuevo, Agustín Souza, explicó.

La mujer afirmó que "vamos a exigir que se respete el derecho de conservar el nombre y todo lo que integra el Bar Británico a quienes adquirieron, en su momento, el fondo de comercio; es decir, a Miñones, Ponce y Trillo".

"No se llegó a ningún acuerdo económico porque la suma de 20 mil dólares que ofreció el propietario es realmente irrisora ya que no alcanza para afrontar las indemnizaciones de la gente que trabaja en el bar", explicó la vecina.

La mujer señaló que por lo menos defenderemos el derecho que conservan estos señores sobre el bar y lamentó que la legislación sea tan "amplia" y no podamos saber cómo defender los espacios que culturalmente y arquitectónicamente "nos pertenecen".

"Esta es una propiedad privada, no pretendemos expropiarla pero ¿cuál es el límite este lo público y lo privado?" se preguntó.

La ley 1227 de la ciudad de Buenos Aires, que recién hace un mes fue regalmentada, ordena respetar el patrimonio histórico cultural 'tangible e intangible' de los estos edificios porteños.

Los vecinos creen que será necesaria la presencia de ellos para cuidar que se cumpla con lo ordenado por una medida cautelar dictada por un juzgado porteño en beneficio de la preservación del Bar Británico.

"Cuando se hagan presentes quienes vengan a cumplir la orden de desalojo", -un procedimiento que está a cargo del Juzgado Civil número 107, del juez Diego Ibarra-, "estaremos nosotros para cuidar este valioso lugar, respetado y querido por los vecinos", dijo Carlos Encina, uno de los mozos que trabaja desde hace 22 años.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias