19 de marzo 2008 - 00:00

Riesgoso costo de alquilar en París

En Francia aparecen avisos con requisitos como el sexo oral para alquilar.
En Francia aparecen avisos con requisitos como el sexo oral para alquilar.
«Siempre nos queda París», le decía Humphrey Bogart a Ingrid Bergman en «Casablanca». Ya no. La crisis habitacional es tan grande en la capital francesa que algunos propietarios se aprovechan y proponen un nuevo tipo de pago: el sexo.

El diario «Liberation», con el poco eufemístico título de «Loue studette contre pipe» («Alquilo monoambiente a cambio de sexo oral»), publicó un exhaustivo informe sobre esta práctica que está cada vez más extendida.

La periodista Ondine Millot lo investigó durante seis meses. Así, llegó a conocer a un empresario de 47 años, a quien denomina «Antoine», que solía publicar un clasificado en el sitio Internet Missive. Por un pequeño ambiente, «Antoine» no pedía dinero sino relaciones sexuales con la inquilina, joven y bonita por supuesto. Y las veces que él tuviera deseos durante la vigencia del contrato «basado en la confianza». La frase clave en esos clasificados, donde no se utiliza la palabra «sexo», es «alquiler contra servicios». «Antoine» también tenía otros gustos que su inquilina debería cumplir: cada tanto, verla orinar en el toilette.

Otro aviso al que respondió la periodista fue el de un árabe que alquilaba un sórdido ambiente cercano a la estación Saint-Lazare. Este, además, pedía dinero: «450 euros más dos fines de semana de sexo». Intentó convencer a la periodista de que era una ganga, porque una inmobiliaria le pediría 850 euros por ese «bulín».

Por supuesto, durante ese medio la periodista encontró de todo. Por ejemplo, el caso de un tímido cineasta documentalista de 32 años que, a cambio de alquilar un dos ambientes en el distrito 15, no pedía sexo sino humillación. Su requisito era ir a visitar a la inquilina un par de veces a la semana y lamerle las botas mientras ella cenaba. Otro empresario, de mayor edad, le pidió comprensión: era un hombre casado y fiel desde siempre, al que no le gustaba tener amantes ni pagar prostitutas. Así, encontró en esta forma de alquiler la mejor solución a su problema.

También fue entrevistado, con nombre y apellido esta vez, el propietario del sitio donde se publican estos clasificados, Pierre Allain le recomendó «prudencia» a la periodista, y le dijo que lamentaba que Francia no tuviera la misma legislación permisiva que Suiza, donde se admite que un hombre alquile una propiedad a cambio de servicios sexuales.

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