1 de septiembre 2010 - 22:45
Robert Cox vuelve al Buenos Aires Herald
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Robert Cox (Foto: Diego Kabucic).
Cuando en el año 1979 Cox abandonó la Argentina con su familia, originalmente creyó que sería sólo un exilio temporario, ya que sus intenciones eran regresar lo antes posible, admite. Sin embargo, cuenta que ya en Estados Unidos y luego de aparecer en un programa televisivo junto a Jacobo Timerman, se le acercó un agente de la SIDE que había sido enviado a Washington para mejor la imagen del gobierno militar frente al gobierno de Carter.
"Me pidió que lo ayudara a conseguir asilo político en EEUU ya que estaba aterrorizado de volver a Argentina, y me dijo que si le daba mi apoyo el me contaría qué era lo que tenían planeado hacerme los militares en caso de que se me ocurriera regresar".
Según relata Cox, la idea era generar un falso tiroteo entre militares y "subversivos" en el cual él sería herido de muerte "por error." Y ese fue el motivo por el cual decidió permanecer en Charleston.
"El Buenos Aires Herald salvó vidas. Cuando uno se ve involucrado en este tipo de cosas, las ramificaciones de lo que uno hace no se tienen en cuenta. Uno hace lo que cree que se debe hacer," añade. "Siempre he estado muy, muy orgulloso de este diario. El Herald ha tenido un gran rol en la Argentina. Una vez su editor supo prevenir un conflicto armado en el sur, y durante el (gobierno de Perón) la gente dijo que el Herald publicaba en inglés lo que otros diarios ocultaban en español."
Con respecto a la actualidad y la relación entre el Grupo Clarín y los Kirchner, Cox opina que, desde una posición neutral, es imposible ver las acciones del gobierno como otra cosa que no sea un ataque directo al Grupo.
"Mucha gente se queja de que Clarín ejerce demasiada influencia en comparación a sus rivales mediáticos. Y si bien todo país necesita de regulaciones, no debe haber leyes que prohíban a un grupo de medios alcanzar un tamaño demasiado grande. Lo que me preocupa es que este gobierno se comporte como si quisiera destruir al periodismo independiente."
Con respecto al programa oficialista "6, 7, 8" y su reciente visita como periodista invitado, comenta que cuando mucha gente le advirtió que no asistiese, el respondió "¿Por qué no?"
"Los periodistas de '6, 7, 8' no son mala gente como se intenta hacer creer. Ellos aceptan opiniones diferentes y el formato del programa es muy similar al de las sátiras políticas que tanto se ven en Estados Unidos. El programa se creó para llenar un hueco. Si uno observa cómo eran los medios en general antes de la preocupante ola de diarios y revistas oficialistas creada por Serio Szpolski, el gobierno no tenía mucha oportunidad de expresar opinión. Puedo entender la sensación de que Clarín era demasiado grande y La Nación demasiado dominante, por lo que se debieron crear nuevos medios que transmitieran la visión del gobierno."
Sin embargo, advierte que en vez de debatir abiertamente las ideas, lo que hay actualmente es una guerra entre dos ejércitos de los medios.
"Es una lástima que en Argentina hoy existan diarios opositores. Ningún diario que se defina como opositor debería existir. En una sociedad sana, existen diarios que a veces critican al gobierno pero también lo elogian de tanto en cuando debido a sus políticas. Clarín y La Nación atacaron al gobierno antes de la movida del Ejecutivo contra Papel Prensa, y ahora sienten que deben seguir haciéndolo todos los días, lo cual creo que desmotiva a muchos lectores".



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