Se apagaron los principales monumentos europeos contra el calentamiento global

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Algunos monumentos emblemáticos europeos, como la parisina Torre Eiffel o la madrileña Puerta de Alcalá, se apagarán hoy cinco minutos en respuesta a la convocatoria de asociaciones ecologistas para protestar contra el cambio climático.

La iniciativa, que surgió de un colectivo de organizaciones francesas denominada "Alianza", se lleva a cabo bajo el lema de "cinco minutos de respiro para el Planeta".

Las expectativas de que el apagón, previsto entre las 18.55 y 19.00 horas GMT, tenga un seguimiento importante y trascienda de lo simbólico son inciertas.

En Francia, la Torre Eiffel y una decena de monumentos de París se apagarán y una asociación de consumidores ha llamado a los franceses a secundar esta iniciativa en sus casas.

El breve apagón voluntario de esta noche puede aumentar, paradójicamente, las emisiones de gases con el encendido automático de centrales térmicas (carbón y gas) cuando los consumidores vuelvan a pulsar los interruptores.

La ciudad de Madrid se sumará hoy al "apagón" energético promovido por la organización "Alianza por el Planeta" desconectando durante cinco minutos la iluminación de la Puerta del Alcalá, uno sus monumentos más emblemáticos.

En Valencia, se apagarán las luces de todos los edificios públicos, así como los del complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, donde el noviembre se reunirá el Grupo Intergubernamental de la ONU sobre el Cambio Climático.

El Ministerio español de Medio Ambiente animó a los españoles a sumarse al "apagón" de energía contra el cambio climático.

El secretario general de Prevención de la Contaminación y del Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri, dijo que se tomarán todas las medidas para evitar que la súbita pérdida de consumo y su posterior recuperación no provoquen la caída de la línea.

En Bélgica, otro monumento emblemático, el Atomium, también se quedará a oscuras, lo mismo que el Parlamento Europeo, única institución de la UE que se ha sumado a la iniciativa.

Los particulares en Bélgica no serán los únicos en desconectar el interruptor, ya que numerosos organismos, empresas y grandes sociedades han decidido unirse al movimiento, y los trenes apagarán sus luces, excepto las de emergencia.

En Holanda, las instituciones y entidades públicas no van a seguir la convocatoria con tanto entusiasmo y el propio primer ministro, Jan Peter Balkenende, ha advertido del peligro de que esta acción pueda llevar a un apagón general.

Así, sólo un ministerio, el de Medio Ambiente, seguirá el llamamiento de los ecologistas, y los ferrocarriles apagarán la calefacción, pero no las luces.

Tanto en Bélgica como en Holanda, las compañías eléctricas estarán pendientes de la caída repentina de la demanda.

En Italia, sólo ha anunciado su adhesión oficial la región de Toscana, que ha hecho un llamamiento a los ciudadanos para que apaguen las luces, porque "todos podemos y debemos contribuir" a frenar el cambio climático.

El consejero de Medioambiente de la región, Marino Artusa, señaló que si el apagón voluntario tiene un gran seguimiento, será "un pequeño gesto" con "un gran peso mediático y político".

Roberto Giachetti, un diputado de la Margarita, partido encabezado por Francesco Rutelli y que forma parte de la coalición de Gobierno, hizo un llamamiento hoy a los alcaldes de las grandes ciudades italianas para que se apaguen las luces de los monumentos.

En Portugal, la principal organización ambientalista portuguesa, Quercus, decidió no secundar el apagón debido a que considera que el sector energético no es el principal responsable del cambio climático, sino el de los transportes.

El responsable del departamento de calidad del aire de la organiación, Francisco Ferreira, explicó que con esta medida se puede pasar el "mensaje equivocado" de que es fundamental reducir el consumo eléctrico, cuando lo más importante es una inversión en fuentes renovables y la eficiencia energética.

Además apuntó que esta iniciativa no va suponer una menor reducción de dióxido de carbono, puesto que las centrales van a seguir funcionando, y además se puede provocar una "perturbación" en la red eléctrica nacional.

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