1 de noviembre 2007 - 00:00
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En diciembre de 2006, Abraham había sido asaltado por un grupo de delincuentes que lo obligó a extraer dinero de cajeros automáticos.
"Esta vez no se trató de ningún hecho al voleo, sino de algo premeditado", especuló el abogado al hablar con la prensa, horas después del episodio. Este hecho se inició en los últimos minutos de anoche, cuando Abraham regresaba a su domicilio de la calle Cerrito al 2900, de Lomas del Mirador, a bordo de su camioneta 4x4, una BMW de color champagne.
En ese lugar fue sorprendido por un grupo compuesto por 12 hombres fuertemente armados que se movilizaban en tres vehículos, entre ellos una camioneta Ford Eco Sport y un Fiat Duna.
"Me dí cuenta que me seguían, por lo que intenté acelerar, pero me encerraron dos autos", explicó Abraham en declaraciones a un canal de televisión.
La maniobra fue observada por un vecino, al que le habían llamado la atención las frenadas y los gritos del damnificado suplicando que no lo mataran, mientras los delincuentes lo apuntaban con sus armas.
De inmediato, el vecino que alcanzó a reconocer a la víctima, llamó al teléfono 911, por lo que la Policía tomó intervención en el caso.
Según indicaron voceros policiales, el abogado fue obligado a extraer dos mil pesos de un cajero automático, que entregó a los delincuentes.
Abraham señaló que, a bordo de la camioneta Eco Sport, fue llevado a los bosques de Ezeiza, para obligarlo a pedir más plata a amigos y allegados.
"Me dijeron que no querían mis documentos, ni mi auto. Hasta me dieron las llaves para que me quedara tranquilo. Me dijeron que querían la plata para un amigo que estaba en problemas", relató el abogado.
El letrado llamó a varios amigos por handie para pedir el dinero sin decirle lo que estaba pasando.
"Nunca dije que había sufrido un secuestro, sino que tenía un problema. No me creían que me pasara eso a las 10 de la noche, por lo que empecé a pedir de a poco y los amigos, a los que les agradezco mucho, y me dijeron que iban a dejar la plata en distintos lados", señaló.
La Policia intentó hablar con handie por Abraham, pero este no respondió las comunicaciones, mientras que también le pidió a un amigo y compañero de trabajo que haciera lo propio.
Sin embargo, el hombre sólo obtuvo como respuesta un: "Estoy bien, sólo tengo un problema personal. Mañana lo hablamos", de parte de Abraham.
Los uniformados dieron aviso a la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) número 7 del Departamento Judicial de La Matanza, que tomó intervención en el caso, al que caratuló en principio como "privaciòn ilegítima de la libertad".
Según relató Abraham, los secuestradores lo trataron "bien" y él se manejó con calma porque está "lamentablemente acostumbrado" a ese tipo de hechos.
Tras una serie de negociaciones con los allegados al damnificado, se pactó la entrega del rescate en Fragata Argentina y Emilio Castro, del barrio porteño de Mataderos.
En ese lugar, los secuestradores dejaron solo en un auto al abogado, mientras ellos se apostaron a pocos metros.
Cuando el encargado de entregar el rescate se aproximó al lugar, decidió darle aviso a un patrullero de la Policía Federal.
Poco después, varios efectivos se presentaron en el lugar y sostuvieron un enfrentamiento con los delincuentes, que lograron escapar, sin llegar a cobrar el rescate, y con un botín compuesto por los dos mil pesos que el
abogado había sacado de un cajero automático, más un maletín con documentación personal.
El episodio terminó con la liberación del abogado, que resultó ileso, mientras que se realizaban tareas para intentar detener a los secuestadores.




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