8 de agosto 2007 - 00:00

Según nueva biografía, Mata Hari habría sido un chivo expiatorio y no una espía

Según nueva biografía, Mata Hari habría sido un chivo expiatorio y no una espía
La mujer fatal Mata Hari era hermosa, mentirosa compulsiva y amoral, pero no fue una espía y padeció una sífilis contraída de su marido, no de su promiscuidad, según una nueva biografía.

Tras analizar documentos desclasificados y otros papeles sobre la exótica bailarina y cortesana de origen holandés, la escritora Pat Shipman apoya con una investigación cada vez mayor que Mata Hari fue usada por los franceses que la condenaron por espionaje y la ejecutaron durante la Primera Guerra Mundial.

Durante su juicio se la consideró responsable de las muertes de al menos 50.000 soldados franceses, tras pasar a los alemanes informaciones secretas de oficiales aliados.

"Pero hay sólidas evidencias de que era completamente inocente de espionaje", dijo a Shipman, profesora de antropología en la Universidad del Estado de Pensilvania.

"Cuando fue arrestada la guerra iba muy mal para los franceses y ella era extranjera, muy atractiva, tenía relaciones con todo el mundo y vivía con ostentación, mientras los parisinos no tenían pan. Había mucho resentimiento en su contra", agregó.

Shipman dijo que el estatus de Mata Hari en 1917 era similar al de Marilyn Monroe en la década de 1960: era reconocida en todas partes y considerada como la más atractiva y más deseable mujer de Europa.

"Esta es una de las razones por las que es tan ridículo pensar que era una espía. No podía pasar desapercibida (...). No podría servir de ayuda, sino que atraería toda la atención", señaló Shipman, cuyo libro 'Mujer Fatal: Amor, Mentiras y la Desconocida Vida de Mata Hari' acaba de ser publicado.

Mata Hari, cuyo nombre real era Margaretha Gertruida Zelle, nació en Holanda, pero el divorcio de sus padres y la muerte de su madre sacudieron su infancia y se casó impulsivamente con un hombre mucho mayor que la llevó a las Indias Holandesas y le contagió la sífilis, incurable por entonces.

"Fue una mujer que se hizo a sí misma, que se creó a sí misma. Hizo de sí alguien que no era y lo hizo brillantemente. Era muy buena bailando, actuando como cortesana y no tenía reparos en lo relativo al sexo. Todos sus amantes se iban felices", dijo Shipman.

Pero mentía todo el tiempo y demostraba una extraordinaria arrogancia en lo referente a su poder sobre los hombres, incluso aunque sólo uno salió en su defensa cuando fue arrestada.

"Tenía un magnetismo increíble", dijo Shipman.

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