29 de agosto 2007 - 00:00
Solución a la italiana
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Las autoridades decidieron prohibir las actividades de los lavavidrios tras una ola de protestas de parte de los automovilistas, forzados a aceptar con más o menos ganas que su parabrisas fuera limpiado a cambio de una moneda.
El decreto municipal, que rige desde ayer hasta el 31 de octubre, fue firmado por el alcalde Leonardo Domenici, y prohíbe a unas 50 personas, en su mayoría rumanos, proseguir con esas tareas.
Los florentinos estaban exasperados por la actitud -que consideraban agresiva- de los limpiadores de vidrios, en especial con las mujeres al volante, y habían hecho llegar cientos de denuncias a los comandos de policía.
Ese clima de tensión empujó a la administración municipal a emitir una ordenanza urgente.
«En los últimos tiempos estamos recibiendo numerosos reclamos de parte de los ciudadanos que notaron una modificación de la actitud de los limpiadores de vidrios, que se han vuelto muy agresivos sobre todo con las mujeres, aun más si están solas en el auto», declararon dos asesores municipales.
El partido Refundación Comunista, la corriente más radical de la mayoría municipal, sostuvo que es una medida «indigna de Florencia y de su tradición».
En cambio, los comerciantes de esa ciudad aplaudieron «una señal importante de lucha contra la degradación de las condiciones de vida de uno de los más importantes centros turísticos de Italia».




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