En medio de la polémica por el traspaso del servicio a la Ciudad, un trabajador del subterráneo murió electrocutado en el taller de Congreso de Tucumán y, en repudio, sus compañeros iniciaron un paro en la línea D hasta el cierre del servicio.
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"El paro es el repudio a la muerte del compañero porque no fue un accidente, fue un incidente que se podría haber evitado", indicó el secretario general adjunto del sindicato del subte, Néstor Segovia, quien precisó que la medida alcanzó "sólo a la línea D", que une la estación Catedral en la Plaza de Mayo con Congreso de Tucumán en el barrio de Belgrano.
Los trabajadores del subte señalaron además en un comunicado que el episodio "es la consecuencia de las condiciones de inseguridad laboral que se vienen denunciando" y recordaron que "hace poco más de un año otro compañero, Alfonso, halló similar muerte en el taller Constitución".
"Mientras el Gobierno nacional y el de la Ciudad se tiran el subte de un lado a otro, las condiciones de seguridad para trabajadores y pasajeros siguen empeorando al ritmo de las inversiones que no se hacen y de la fuga de millones por recaudación y subsidios con destino desconocido", se quejaron los trabajadores.
Segovia señaló que el hombre, de unos 30 años, casado y padre de un niño de tres, fue electrocutado por una máquina de soldar "en mal estado, que tenía tres cables pelados" cuando reparaba por la tarde unas manijas de las puertas de un vagón solo en el taller, donde "no funcionaba la llave del disyuntor".
"El jefe del taller para ocultar el accidente trató de arreglar la máquina, y la escondió, y donde estaba enchufada la máquina puso un ventilador", denunció Segovia.
Los trabajadores, en tanto, señalaron en su comunicado que la empresa Metrovías "es una intermediaria parasitaria, que se lleva millones que podrían invertirse en renovación de material y condiciones de seguridad general" y advirtieron que "aunque aumentó el pasaje no se sabe dónde va el dinero".
"Ninguno de los dos gobiernos ha cuestionado la continuidad de Metrovías, el Cirigliano del subte. No es un accidente, es un crimen anunciado y no difiere en su esencia de la reciente masacre del Sarmiento. Mientras tanto, en la Secretaría de Transporte sigue el mismo elenco que hizo la vista gorda ante esta situación catastrófica", concluyeron los empleados.
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