13 de enero 2006 - 00:00

Toma de rehenes y robo millonario: ladrones se escaparon por un túnel y dejaron una bomba para que no los sigan

Un grupo comando tomó hoy a una veintena de rehenes en una sucursal bancaria de la localidad bonaerense de Acassusso que intentaba robar y, finalmente, logró eludir un impresionante operativo policial y escaparon con un millonario botín tras saquear las cajas de seguridad.
  
La fuga de los ladrones tomó por sorpresa a las autoridades policiales y judiciales, que esta noche comenzaron una intensa búsqueda por la zona norte del conurbano, de la que participaba un equipo de buzos y personal de Prefectura.

El Grupo Halcón de la policía bonaerense logró ingresar finalmente después de las 19:00 a las instalaciones de la sucursal bancaria y liberar a los rehenes, pero no hallaron rastros de los ladrones, que ya habían fugado con dinero.

El virtual el jefe de la Policía bonaerense, Daniel Rago, confirmó que los ladrones se escaparon por un túnel que estaba en la bóveda del banco y dejaron en el camino una bomba de gran poder y granadas para que la policía no los siguiera. De esto se desprende que los ladrones eran altamente profesionales y que en varias ocasiones intentaron despistar a la policía.

Tras la liberación, los 21 rehenes fueron retirados de la sucursal con las manos sobre la nuca, como suele darse en este tipo de procedimientos, y atendidos por personal médico, aunque todos se encontraban en perfecto estado de salud.

El hecho comenzó cerca de las 12:20, cuando cuatro delincuentes vestidos con traje y corbata ingresaron al Banco Río ubicado en la avenida del Libertador al 14700, entre Perú y Montes Grandes, a la altura de la localidad de Acassusso.

Los cuatro ladrones armados intentaron llegar hasta el tesoro de la entidad para apropiarse del dinero allí guardado, pero un policía que custodia el local accionó la alarma e hizo fracasar su plan.

Al percatarse de la maniobra del custodio policial, los desconocidos tomaron como rehenes a los clientes y empleados que se encontraban en el local y los trasladaron hacia las oficinas ubicadas en el primer piso de la sucursal.

Pocos minutos después, personal de la Delegación Departamental de Investigaciones de San Isidro y del Grupo Halcón rodeó el banco y valló la zona, para impedir que curiosos y periodistas se acercaran al lugar del hecho.

Mientras tanto, dentro de la sucursal, los delincuentes permitían a los rehenes realizar una llamada telefónica a cada uno, para que les pudieran comunicar a sus familiares que se encontraban en buen estado de salud.

Fue así que el marido de una de las mujeres que se hallaba privada de su libertad apareció en los alrededores del banco y anunció a los medios que su esposa le había comunicado que todos los rehenes se encontraban en buen estado y eran "tratados bien" por los ladrones.

En tanto, el fiscal de San Isidro Ariel Apolo y un grupo de especialistas comenzaron a encaminar las negociaciones con los delincuentes y durante siete horas, el "diálogo fue permanente" con la intención de destrabar la tensa situación.

En ese contexto, los ladrones decidieron liberar, alrededor de las 15:00, a tres de las personas que mantenían privadas de la libertad: el custodio policial y dos clientes.

Ese "gesto" de los delincuentes fue rápidamente "correspondido" por los negociadores, que enviaron a la sucursal bancaria seis cajas de pizza y cuatro gaseosas para abastecer tanto a ladrones como rehenes.

Al mismo tiempo, las autoridades del procedimiento policial solicitaron a los canales de televisión que transmitían los hechos desde el lugar que se abstuvieran de hacerlo en vivo y en directo, para facilitar la tarea de los uniformados.

A partir de entonces, fueron varias las horas de incertidumbre sobre lo que ocurría dentro de la sucursal del Banco Río, debido a que los cuatro sujetos cortaron toda comunicación con los negociadores.

Finalmente, a las 19:00, el Grupo Halcón ingresó al lugar y rescató a los rehenes, pero no encontró a los delincuentes.

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