1 de junio 2014 - 11:24

Un exprefecto, principal sospechoso por el caso de la familia quemada

La situación de un exintegrante de Prefectura, que es uno de los dos detenidos como acusados de asaltar y prenderle fuego a una familia en la localidad misionera de Panambí, se complicó en las últimas horas al comprobarse que sus huelas dactilares coinciden con las halladas en la vivienda en la que se perpetró el cruento golpe.

Así lo indicó el Ministro de Gobierno de Misiones, Jorge Franco, una vez conocidos los resultados de las pericias que se llevaron a cabo en la casa de la familia Knack, donde se produjo el pasado 25 de mayo el brutal asalto que derivó en la muerte del matrimonio propietario y la hija de 12 años, mientras que otro hijo, de 25, permanece en grave estado con quemaduras en el 75 por ciento del cuerpo.

Tras indicar que las huellas recogidas coinciden con las de uno de los dos hombres que permanecían detenidos por el caso, el ministro advirtió que esa circunstancia "no significa que el caso está resuelto", aunque admitió que cree que la investigación está encaminada.

Si bien el ministro no indicó la identidad del sospechoso incriminado por sus huellas, fuentes judiciales indicaron al sitio Misiones Online, que la persona apuntada es el exintegrante de Prefectura Pablo Paz, de 51 años, quien fue detenido el martes pasado durante un operativo realizado en la localidad de San Javier.

Además de Paz, también se detuvo en el procedimiento, en el que se secuestró una importante cantidad de armas y otros elementos incriminatorios, a un hombre llamado Juan Godoy, de 44 años y con antecedentes delictivos.

Por otro lado, se arrestó a la esposa del taller en el que se encontraron los elementos, pero la misma fue liberada, mientras que su esposo permanecía prófugo.

El hecho se produjo el domingo pasado, cerca de las 19:30, cuando los Knack habían terminado de celebrar en su casa una fiesta de cumpleaños.

Al menos cuatro criminales sorprendieron a la familia y ataron a los cuatro miembros presentes, mientras que un tercer hijo se encontraba ausente.

Luego de apoderarse de unos 460 mil pesos, provenientes de la venta de productos del aserradero de la familia, los asaltantes prendieron fuego un colchón y lo arrojaron sobre las víctimas provocándoles graves heridas.

El jefe de familia, Carlos Knack, de 43 años, murió a las pocas horas, mientras que su esposa Graciela, de 42 pereció el martes a la madrugada y la niña Bianca, de 12, en la noche de la misma jornada, mientras que Cristian, de 25, quedó internado en estado delicado.

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