9 de noviembre 2007 - 00:00

"Un hombre muy amable"

Eduardo Becerra, el hombre de 67 años sindicado como el asesino de la empresaria Mónica Beatriz Vázquez, era un panadero «amable» con los vecinos y de una «caballerosidad excesiva» con las mujeres, lo consideraban «un hombre atento y de muy buenos modales».

Becerra vivía desde hace tres años en la vivienda que le alquilaba a Vázquez en la calle Gaceta de Buenos Aires 4235, en Ciudadela. La empresaria, que ahora vivía en Núñez, se había ido del barrio hacía unos diez años, cuando decidió alquilar la casa donde creció, junto a sus padres españoles.

Los vecinos describieron a Becerra como una persona «muy amable con la gente», que estaba divorciado y tenía un hijo de alrededor de 21 años, que a veces se quedaba a dormir junto a él. «Siempre caminaba paseando un perro. Tenía el pelo canoso, era educado con los vecinos y, especialmente, con las mujeres tenía una caballerosidad excesiva», aseguró una de las vecinas del hombre. Sus compañeros de cuadra eran fieles consumidores de las artesanías pasteleras que realizaba Becerra, definido por todos como «un vecino y un hombre normal».

Dejá tu comentario

Te puede interesar