8 de marzo 2012 - 22:56
Vázquez más complicado: nuevos peritos contradicen su versión
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Eduardo Vázquez
"Para que se pueda encender el alcohol, tiene que haber llama. A través de cigarrillo no es posible que se encienda", remarcó ante el TOC 20, y agregó que "se hizo un ensayo con alcohol y algodón en un plato. Sobre eso se fue acercando el cigarrillo encendido con pitadas hasta que tomó contacto y se apagó", explicó.
También, complicó a Vásquez al explicar que, de acuerdo a los peritajes realizados, "se determinó que la mecánica descrita por el imputado no coincide con las lesiones" de la víctima.
"El hecho tuvo que ser producido con la víctima sentada y fue rociada con alcohol de arriba hacia abajo y prendida con un encendedor", remarcó el criminalista, quien agregó que esta es "una posición inversa a la que dijo el imputado en la reconstrucción".
Respecto de las lesiones que presentaba la víctima, recordó que se encontraban en el costado del rostro, los senos, la parte inguinal, y en el muslo derecho. "La quemadura del futón era de una persona quemada en ese lugar", dijo.
Otro testigo fue el perito de la Policía Federal Luis María Díaz, quien fue a la casa pocas horas después del hecho, y confirmó que en el piso del comedor encontraron una tapa de plástico, un precinto y un encendedor, pero no hallaron ni la botella ni ninguna colilla de cigarrillo, elemento que según Vásquez originó el fuego tras una "pitada".
A su entender, "hubiera sido más factible que el fuego se iniciara con la llama del encendedor y no con la colilla" y explicó que al buscar antecedentes no hay casos como el que relata Vásquez, ni aún usando nafta, que tiene más vapores que el alcohol.
Por su parte, Laura Toledo, de la División Scopometría de la Policía Federal, dijo que realizó una prueba de laboratorio en la que concluyó que la botella de alcohol no se puede abrir sola al ser arrojada contra un objeto duro o una persona.
También refirió que el precinto del envase "presentaba en los hilitos de plástico un estiramiento" que es compatible con que haya sido abierto por "un hombre", aunque no descartó del todo que lo haya hecho una mujer.
El hecho que se juzga ocurrió en la madrugada del 10 de febrero de 2010 en la casa que el matrimonio compartía y por el cual la joven murió tras 11 días de agonía en el Hospital de Quemados.




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