4 de agosto 2005 - 00:00

Venta de libros récord en el país de la deserción escolar

Libros que baten récords en el país de la deserción escolar • Se venden más libros, pero se estudia menos • Crece la exportación, pero en el secundario y en la universidad se fotocopia todo • El hábito de la lectura se pierde entre los jóvenes • Qué sucede con un mercado que progresa a contramano de la educación

Venta de libros récord en el país de la deserción escolar
El mercado editorial argentino tiene una rica historia. Desde la década del '40 en adelante, escalonando logros y prestigio, hasta convertirse en líder latinoamericano. Pero como un designio nacional, luego devino en pendientes y retrocesos, marcados por las sucesivas crisis económicas y cambios en las reglas de juego. No obstante la venta de libros marca hoy un camino en esta industria que moviliza el mercado interno y permite a muchas empresas exportar y generar empleo, así como divisas y oportunidades de negocio.

LIDERAZGO

Durante 1940, las condiciones internacionales nos eran favorables. En esa década, el principal actor editorial del globo, España, se debatía en una cruenta guerra civil, que terminó con la vida de millones y permitió que surgieran otros jugadores en este negocio millonario, tal el caso de la Argentina. Nuestro país aprovechó ese momento, al punto de concentrar gran parte de las traducciones de obras consagradas, que luego se vendían en España y Latinoamérica, principalmente en México y Colombia.

El ascenso fue vertiginoso y se mantuvo en las décadas siguientes. En los '60 y '70, el país se convirtió en el eje de un negocio en crecimiento. Mercado interno, inversión, poder adquisitivoy condiciones económicasfavorables permitieron manejar títulos de vanguardia de autores destacados y vender mucho y bien en América y también en España.

Un quiebre se produjo desde el '76 hasta el '83, donde muchos derechos de autor se perdieron, otras editoriales cerraron y algunos editores optaron por el exilio. El negocio del libro se opacó durante el gobierno militar, con origen en la falta de libertad de expresión y la censura imperante en muchos temas.


En el '83/'84, resurge la oferta, apoyada en la democracia, con signos revitalizadores y un mercado que vuelve a reaccionar, recuperando mercados y compradores. Pero otra crisis (la híper del '89) contagió severamente al negocio y lo puso en terapia.

Llegó la década del '90 y con ella, una bonanza de negocios y posibilidades. Con algunas interrupciones como en la crisis mexicana (efecto tequila), pero en general con un buen clima y resultados favorables para todos, incluyendo editoriales, grandes librerías, cadenas de distribución y negocios de venta directa al público.

Se puede tachar en esta década la importación salvaje de algunos títulos que compitieron con la industria local -sobre todo, en grandes novelas internacionales- gracias al 1 a 1, aunque no fue motivo para frenar una etapa de signo positivo.

Con la devaluación, el escenario editorial se modificó de manera abrupta y nuevas reglas de juego tiñeron de incertidumbre y de recelo el negocio de la venta de libros en la Argentina.

CAMBIO DE ESCENARIO

La devaluación produjo un quiebre. Un antes y un después se instaló definitivamente en la Argentina, y el negocio del libro no quedó al margen (ver cifras de venta). Horacio García, titular de Editorial Catálogos y secretario de la Cámara Argentina del Libro, comentó a este diario su impresión del mercado posdevaluación: "Nos vimos frente a un cambio salvaje en las reglas de juego. Literalmente el papel (ver Historias de papel) mantuvo su precio en dólares, es decir, precio internacional. Por lo que el precio del principal costo se triplicó de un día para el otro". Luego agregó: " Lentamente, nos fuimos acomodando y comprendimos que podíamos comenzar a vender afuera. Buscar nuevos mercados.Se comenzaron a fabricar algunas líneas que no estaban -libros infantiles-; aquí tenemos buenos autores e ilustradores para ese mercado".

Sobre la competencia dijo: "El problema es que no podemos competir con las multinacionales. Ellos tienen espalda para comprar los derechos de los grandes títulos y autores. Nuestro negocio, hablo de las editoriales argentinas, es tratar de encontrar nuevos autoresy apostar a que crezcan. El gran negocio pasa por los derechos de autor y gana el que más capital puede invertir".

Sobre qué tipo de libro se vende hoy opinó: "Hoy vende el rubro de Ficción Histórica o Novela Histórica (ver Caso de autor que vende) o los de autoayuda que se mantienen luego del boom de los últimos tres años; también los libros técnicos especializados -nuestros libros de Derecho- e infantiles.

Hoy vendemos casi al nivel de 2001 (ver recuadro), nos recuperamos rápidamente a un nivel de ventas alto en Latinoamérica y en España. Hemos recuperado mercados externos. En la Argentina leen los que lo hicieron siempre -habían dejado de comprar por cuestión plata-. Necesitamos tener más crédito para invertir en nuestras empresas. Los bancos no les prestan a las editoriales porque el valor de la empresa se mide no en activos, sino en los contratos que tenga firmados para la venta de determinado libro".

El gran negocio de la fotocopia, que manejan los centros de estudiantes y las librerías, le produce mal humor: "El libro universitario y secundario se fotocopia. Esto es así. Un estudio demuestra que hoy hay estudiantes universitarios que casi no compran libros; fotocopian todo, y esto se hace aunque está prohibido por ley".

El mercado argentino mejoró, se evidencia en el cierre de la charla: "Hoy exportamos a Latinoamérica, a España, a Centroamérica (Puerto Rico, Costa Rica). Buenos compradores son Colombia, Ecuador y Chile. Aunque ninguna industria crece vendiendo sólo títulos argentinos. Debemos conseguir llegar al mercado de los grandes títulos internacionales. El libro argentino siempre gozó de prestigio internacional y debe recuperarlo. El mercado está bien.Tenemos problemas con el papel y falta crédito. Pero la cámara trabaja para solucionarlo; estuvimos con gente del Banco Ciudad y de otras entidades para conseguir crédito blando para inversión".

NUEVO MERCADO

La metamorfosis editorial argentina la comenta Alfredo Núñez, responsable de Alfagrama Ediciones SA. Interesante charla, directa y contundente. "Nosotros hacemos material de variado tipo. Y noto que luego de la devaluación, crecimos rápido, lástima que el papel no acompaña, sigue arriba en su precio y eso complica. España perdió mercados por el aumento del euro y nosotros ganamos porque tenemos buen precio. Estamos exportando, y mucho, a Centroamérica y España. También llegan libros a la colonia hispanoparlante de EE.UU., aunque menos. México y Colombia son dos fuertes compradores. Además, se instalaron en la Argentina empresas españolas, como Planeta y Espasa Calpe, y generan divisas y empleo".

Hoy tenemos un mercado cambiante, que parece sacarse la modorra y queda claro: "El mercado cambia para mejor. El euro bajó 10% y también el dólar bajó. Hay más empresas que pueden venir a invertir. Pero el industrial argentino trabaja sobre el límite, sin crédito casi. Nuestro marketing se basa en ferias, TV por cable y medios gráficos especializados". Sobre los nuevos mercados dijo: " Hoy estamos detrás de nuevos mercados. Nos despabilamos. En 2002 y 2003, dormimos, pero ahora estamos creciendo rápido, me fijé en la Feria de Guadalajara, una de las más grandes del mundo, y nuestros libros estaban allí, como en otra época, con fuerte presencia".

Editorial Paidós SA es una de las grandes del mercado argentino, y Cecilia Tabó es su directora de Prensa. Venden textos de Interés General, temas que tienen que ver con la gente, de alta divulgación y ensayos. Comenta: "Grandes plazas son La Plata, Rosario, Mendoza y Tucumán". Sobre las tendencias de lectura dice: " Las mujeres leen mucho más hoy. Un éxito hoy es 'Los cambios de hábito en la vida de las mujeres', de Clara Coria; y también los libros de management y liderazgo, como 'Los siete hábitos de la gente altamente efectiva' y 'El octavo hábito', de Steven Covey"; luego remata segura: " Hace tres años que esto se mueve fuerte. El mercado responde mejor y hay recuperación".

LATINOAMERICA COMPRA

Gustavo Canevaro
es vicepresidente de la Cámara Argentina del Libro y además titular de Editorial Albatros. Fabrican libros de Literatura Infantil y Técnicos. La exportación es su tema: "La devaluación nos ayudó a exportar, aunque los primeros momentos fueron muy complicados y aún nos complica el precio del papel.Al libro lo divido en dos mercados: el que es para consumo interno y el de exportación. Hoy estamos llegando a todos los países de lengua hispana. Nos compra muy bien México; también Venezuela. Luego los pongo a El Salvador, Guatemala y Costa Rica".

Lo preocupan los shopping y los híper, que se convirtieron en distribuidores de libros: "Esa moda se está estacionando en una meseta. Hoy les vendemos mucho a las distribuidoras convencionales, a las grandes librerías y a los mayoristas que les llegan a las pequeñas".

Competir con las multinacionales es un sueño y un proyecto de casi todos los editores. Dice: "Quisiera que la Argentina con sus capitales compita con las multinacionales. No que no estén, pero competir mejor. Para eso tenemos que poder llegar a los grandes títulos que ellos manejan, a los grandes derechos de autor, de los grandes títulos".

Con respecto al marketing, concuerda en que las ferias son necesarias y también los medios directos: "Me van los suplementos culturales y las ferias. Los medios audiovisuales son caros; los medios gráficos son necesarios; prefiero los suplementos culturales dirigidos".

EDUCAR A LOS LECTORES

Editorial Sudamericana,
del buró Random House Mondadori perteneciente al Grupo Bertelsmann, es líder en el mercado argentino y mundial, por presencia física, títulos y autores.

Sudamericana
se creó en 1939. En su historia figuran autores reconocidos de todos los géneros. María Elena Walsh con sus obras para chicos; "Historia del General San Martín", con dibujos de Berni, y colecciones y títulos de todo tipo que la convierten en un grande de la Argentina y del mundo.

Entre sus autores se encuentran Gabriel García Márquez, Pacho O'Donnell, Marcos Aguinis, Mario Benedetti, Isabel Allende, Simone de Beauvoir y Alejandra Pizarnik.

Ambito Financiero
conversó en exclusiva con Gloria Rodrigué, directora editorial y fundadora de la firma, que mostró expectativas en el mercado argentino: "Lo veo mejor, más firme, más consistente. Decididamente pienso que está en ascenso; comparado con años anteriores muestra una mejoría notable". De los títulos más vendidos, expresó: "Sin dudas, las novelas históricoreligiosas y los ensayos nacionales".

La industria editorial argentina, infalible a la hora de cambiar reglas de juego, también fue mencionada: "Tiene buen porvenir. Veo que evoluciona a pesar de todos los problemas. Fundamentalmente este año se recupera y lo mejor es que se consolida".

La exportación, ponderada por otras empresas, significó un cambio en la opinión de la empresaria: "No veo que se exporte cada vez más. Se exporta sí, pero cada vez se publica más en los distintos países de la lengua". Ya en la despedida expresó sus deseos de un mercado editorial más amplio, con un regreso a la época de mayor lectura en todos los niveles: "Quisiera que se eduque a la gente, para difundir la lectura ya desde la escuela primaria. En los colegios es fundamental. Hay que fomentar el hábito de la lectura en los chicos; en las universidades también. Para que los libros vuelvan a interesar a más gente y se genere un mercado interno más vigoroso y fuerte. No podemos pensar en un crecimiento sostenido ni eficaz sin lograr en los colegios que los chicos y los jóvenes vuelvan a tener hábitos de lectura constantes. Las escuelas son formadoras de este hábito y deben volver a cumplir ese rol".

LA LECTURA EN EL PAIS DE LA DESERCION ESCOLAR

No es fácil cerrar una opinión que conjugue y contenga todos los factores que están en juego.


Por un lado, las editoriales ven un mercado en ascenso y de hecho esto es cierto. Se venden más libros en la Argentina. Lo afirman los números, y se sabe; ningún razonamiento resiste una estadística seria. Es más, se vende todo tipo de libros: escolares, para niños, profesionales, técnicos, novelas, históricos, de autoayuda y de management (gestión empresaria).

La ecuación indicaría entonces que la educación -hermana mayor de la lectura- estaría floreciendo precipitadamente, y que nuestra sociedad se ilustra y estudia más.
Pero no es así. Las estadísticas indican que 50% en primaria y 40% en EGB y Polimodal no terminan sus estudios. Además, sólo uno de cada diez estudiantes universitarios completa con éxito la carrera que empezó.

Habría que analizar entonces los porqués de esta crisis institucional educativa -la peor que se recuerde en mucho tiempo-, para entender las causas de esta debacle.
La Argentina, líder desde siempre en alfabetización de su población en Latinoamérica, está hoy sumergida en el caos educativo más grosero que se recuerde, con cifras que la remiten a países indigentes y atrasados. Y lo que es peor, no se ve salida, porque los planes presentados fracasan y la reforma educativa fue sólo una gota de agua en el desierto. Se diluyó y empeoró a poco de arrancar.

Se venden más libros, pero se estudia menos. Se exporta más, pero en el secundario y en la universidad se fotocopia todo
. Por eso Gloria Rodrigué, de Sudamericana -sin dejar de festejar el regreso de las ventas- recomendó: "Insistir con el hábito de la lectura en los más pequeños. Llevar el libro al lugar que tuvo siempre en nuestros hogares, aún los de menos recursos". Es verdad que más gente lee y compra libros en la Argentina. La Feria del Libro fue un éxito de público, ávido de autores y literatura de todo tipo. Muy bueno, excelente, sólo falta que esa costumbre útil, ese hábito sano, se instale definitivamente entre los más chicos y los que menos tienen, en una escuela pública que los resguarde, los contenga y los ponga en carrera, como hicieron los países "serios" que encararon un crecimiento a futuro.

La conclusión nos pone en un camino estrecho y empinado. Leen más y compran más libros quienes ya fueron formados y educados.

Mientras tanto miles de chicos, adolescentes y jóvenes se alejan cada vez más de los libros, la educación y el progreso.

Dejá tu comentario

Te puede interesar