La temporada de verano 2026 en la provincia de Buenos Aires muestra, hasta el momento, un desempeño dispar. Tras las fiestas de Navidad y Año Nuevo y el cierre de la primera quincena de enero, los principales destinos turísticos registran niveles de ocupación considerados aceptables, aunque con un patrón que se repite tanto en la costa como en el interior: picos de afluencia concentrados en los fines de semana, estadías más breves y un consumo más medido por parte de los visitantes.
Verano 2026: estadías cortas y consumo moderado marcan la temporada en la provincia de Buenos Aires
Mar del Plata, con una ocupación del 65%, es uno de los destinos con mayor volumen de visitantes de la provincia.
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Los destinos muestran números de ocupación dispares esta temporada.
“La foto que vemos es bastante clara: no estamos ante una temporada de permanencias largas, sino de escapadas, con mucha decisión de último momento y una fuerte concentración de turistas entre viernes y domingo”, explicó Camilo Alberto Kahale, presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), que elaboró un informe sobre la ocupación en la provincia.
Tandil: buen nivel en cabañas y alta rotación hotelera
Durante la primera quincena de enero, Tandil mostró un comportamiento diferenciado según el tipo de alojamiento. Las cabañas alcanzaron una ocupación promedio cercana al 80%, impulsadas por el turismo de naturaleza y los viajes familiares, mientras que los hoteles se ubicaron en torno al 50%, con una mayor rotación y predominio de estadías cortas. El primer fin de semana del mes presentó un repunte de la demanda, asociado al Cruce Tandilia, evento deportivo que generó un flujo adicional de visitantes.
“En destinos como Tandil vemos que el turista prioriza experiencias concretas, viene menos días y cuida mucho el gasto. Incluso con buena ocupación en algunos segmentos, la rentabilidad es moderada”, señaló Genaro García, presidente del Sector Turismo de FEBA. En materia tarifaria, los prestadores trabajan con precios similares a los de la temporada pasada, absorbiendo aumentos de costos para sostener la demanda, en un contexto además atravesado por la competencia de alojamientos informales.
Monte Hermoso: fines de semana llenos y semanas más tranquilas
Monte Hermoso refleja con claridad la dinámica que atraviesa gran parte de los destinos bonaerenses. Los fines de semana se registra ocupación plena, mientras que de lunes a jueves los niveles descienden al rango del 60% al 70%. “El comportamiento es muy marcado: se llena viernes, sábado y domingo, y baja durante la semana. Esto confirma que la temporada se está jugando en clave de fines de semana”, indicaron desde FEBA.
En cuanto al consumo, se mantiene contenido, con la gastronomía como una de las pocas excepciones. El rubro logró sostener niveles elevados de demanda, incluso en un escenario donde la capacidad instalada de cubiertos resulta limitada y no siempre alcanza para absorber el flujo turístico.
Villa Gesell y Mar de las Pampas: repunte tras un diciembre flojo
En el corredor geselino, diciembre mostró un desempeño más débil, aunque el cierre de año evidenció una recuperación. Ya en enero, Mar de las Pampas alcanza niveles de ocupación de entre el 70% y el 80%, mientras que Villa Gesell se ubica en un rango del 60% al 70%.
Uno de los factores que explica este comportamiento es la política de precios. Gran parte de los prestadores mantuvo tarifas similares a las del año pasado, con ajustes acotados de hasta el 15% o 20%. “Hubo un esfuerzo muy grande por no trasladar costos a precios, pero aun así el consumo no termina de despegar. Se nota algo más de movimiento los fines de semana, pero el gasto promedio sigue siendo bajo”, analizó García.
Mar del Plata: volumen de visitantes con cautela en el gasto
En Mar del Plata, la ocupación turística durante enero ronda el 65%, lo que consolida a la ciudad como uno de los destinos con mayor volumen de visitantes de la provincia. Sin embargo, también allí se repite el patrón de estadías cortas y consumo cuidadoso. “Mar del Plata tracciona por cercanía, conectividad y oferta, pero el visitante está muy atento al bolsillo. Hay presencia y movimiento, pero no hay derroche”, sintetizó el titular del área Turismo de FEBA.
El balance general de las fiestas y la primera quincena de enero confirma una temporada con expectativas moderadas, atravesada por un contexto económico que condiciona el gasto, pero que al mismo tiempo impulsa el turismo de cercanía y las escapadas cortas. “No es una mala temporada, pero es una temporada distinta: más austera, más planificada y con mucho peso de los fines de semana. El desafío del sector es sostener la actividad y el empleo en un escenario donde el turista elige, compara y ajusta cada decisión”, concluyó Kahale.





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