Los primeros diez días de la temporada de verano confirmaron a Pinamar como uno de los destinos más activos de la Costa Atlántica. Con altos niveles de ocupación, playas concurridas y un movimiento constante en comercios y paradores, el distrito muestra señales de un inicio sólido que refuerza las expectativas para lo que resta de enero y plantea un escenario más selectivo de cara a febrero.
Cómo arrancó la temporada en Pinamar y qué se espera para el resto del verano 2026
Alquileres con fuerte movimiento, consumo más medido y nuevas formas de vacacionar marcan el inicio del verano en Pinamar y anticipan un enero fuerte.
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Las playas están pobladas en Pinamar y se espera que lo más fuerte llegue en unos días
Desde la Secretaría de Turismo y Cultura del partido de Pinamar, el balance inicial resulta positivo. Según datos del Observatorio Turístico y Económico local, la ocupación hotelera e inmobiliaria superó a la temporada anterior en hasta un 17%, con un promedio cercano al 90% en todo el distrito. Valeria del Mar y Cariló encabezaron el ranking con niveles del 93%, mientras que el uso de carpas y sombrillas superó el 80% tanto en Pinamar como en Cariló.
María Alejandra Apolonio, secretaria de Turismo y Cultura del partido de Pinamar, dijo: “Ya desde los últimos días de diciembre registramos números muy positivos, con un aumento en las reservas y un mayor flujo de turistas”.
La funcionaria atribuyó este desempeño a la diversidad de la oferta local y a un perfil de visitante que prioriza destinos con infraestructura consolidada, buena conectividad y propuestas para distintos presupuestos.
El movimiento turístico comenzó incluso antes del inicio formal del verano. Durante los fines de semana largos de octubre, noviembre y diciembre, Pinamar registró ocupaciones muy altas, lo que permitió anticipar un enero con buen nivel de actividad.
Ese arrastre previo resultó clave para la economía local, ya que facilitó una preparación temprana de los sectores vinculados a la temporada.
Un distrito con cuatro perfiles bien definidos
El partido de Pinamar se estructura en cuatro localidades con identidades propias: Pinamar, Cariló, Ostende y Valeria del Mar. Esa diversidad territorial explica parte del dinamismo que se observa en este comienzo de temporada. Mientras Pinamar centro y Cariló concentran al público de mayor poder adquisitivo, Valeria del Mar y Ostende crecen como alternativas más accesibles, con un entorno familiar y tranquilo que suma adeptos año tras año.
En las playas, el comportamiento del público muestra cambios respecto de temporadas anteriores. Según Marcela Inés Crespo, concesionaria de Posta Sur y referente de la Cámara de Paradores de Pinamar, integrada por 44 balnearios del partido, la llegada de turistas se concentró con fuerza en el primer fin de semana largo de diciembre. Luego, el mes transitó con menor intensidad hasta el inicio del recambio previo a Navidad.
Detalló: “La gente llegó en masa en el primer fin de semana largo y después diciembre tuvo una pausa. A partir del día previo a Navidad empezó a instalarse el turista de temporada, muchos por una semana, otros por quince días”.
En ese sentido, remarcó un cambio respecto del verano anterior, cuando predominaban las estadías de quince días o mes completo. Este año, la modalidad de vacaciones más cortas gana terreno.
Consumo más medido y precios con preventa
Desde el sector de paradores, el diagnóstico coincide en un consumo más cauteloso. Crespo advirtió que tanto en espacios de sombra como en gastronomía se percibe un gasto menor en comparación con el año pasado. Aun así, la actividad se mantiene activa gracias al volumen de público y a nuevas estrategias comerciales.
En materia de precios, la referente del sector indicó que los valores de carpas y sombrillas registraron un aumento promedio de entre 25% y 30% respecto de la temporada anterior. No obstante, destacó el crecimiento de la preventa como herramienta clave para sostener la demanda.
“La compra anticipada del espacio de sombra marca una diferencia importante en el precio final”, explicó Crespo. En términos generales, el alquiler diario de carpas y sombrillas parte de un piso de entre $80.000 y $100.000, según ubicación y servicios.
La demanda fuerte se concentra en Cariló y en los balnearios de la zona norte durante enero, mientras que el centro y el sur del partido mantienen un flujo más parejo a lo largo de toda la temporada. Febrero, en cambio, muestra un nivel de consultas más bajo y un perfil de visitante que decide gastos una vez instalado en el destino, con mayor margen para buscar oportunidades.
Paradores premium y experiencias diferenciales
En Pinamar Norte, RADA BEACH se posiciona como uno de los casos destacados del inicio de temporada. Ubicado en Avenida del Mar y Odisea, el parador proyecta una ocupación del 95% para la primera quincena de enero y cercana al 99% para la segunda. Su propuesta combina servicios premium, gastronomía de autor y una agenda de experiencias orientadas al bienestar.
“El verdadero diferencial pasa por la calidad de la experiencia. La gente valora propuestas integrales, con buen servicio, gastronomía cuidada y un entorno que invite a quedarse”, sostuvo Walter Zenobi, socio de RADA BEACH. El parador cuenta con 150 carpas y 30 sombrillas distribuidas entre la playa y un patio central, además de un restaurante abierto todo el año y una programación de eventos exclusivos.
Entre las novedades de esta temporada se destaca el Wellness Beach Pop!, un spa frente al mar con mini piscina de agua templada, tumbonas calefaccionadas, duchas sensoriales y sauna seco, además de masajes diarios incluidos para clientes. La propuesta apunta a un descanso más consciente y se complementa con catas de vino, cenas temáticas y encuentros gastronómicos con chefs invitados.
La gastronomía ocupa un lugar central. El restaurante ofrece una carta basada en productos de estación, con clásicos reversionados y opciones para vegetarianos, celíacos y un menú infantil.
Entre los platos más elegidos al mediodía figuran los calamares crocantes, la pesca del día y el sándwich de carne braseada, con valores cercanos a los $30.000. Por la noche, destacan preparaciones como ojo de bife, pesca blanca y berenjena crispy, con precios en torno a los $35.000.
Zenobi también remarcó que el visitante actual prioriza cada vez más la experiencia por sobre el consumo impulsivo. “Hoy la gente elige dónde quedarse más tiempo, compara y valora que todo esté resuelto en un mismo lugar. Busca comodidad, buen servicio y propuestas que le permitan disfrutar sin moverse de la playa”, describió.
En ese sentido, sostuvo que invertir en infraestructura, sumar servicios y cuidar la atención resulta clave para sostener la demanda en un contexto de mayor selectividad.
Alquileres, precios y cambios de hábito
El mercado inmobiliario acompaña este escenario con una demanda activa, aunque con matices. Iván Renkine, experto inmobiliario y desarrollador urbano en Pinamar, señaló que enero presenta niveles similares a los del verano anterior, pero con un perfil de turista de mayor poder adquisitivo y una clara transformación en la forma de vacacionar.
“Se buscó subir precios en dólares, pero el mercado terminó igualándolos. La forma de vacacionar cambió: aparecen estadías más cortas, de cinco o siete días, algo poco habitual en Pinamar”, explicó Renkine.
En cuanto a valores, los departamentos de dos ambientes se alquilan desde $65.000 por día y pueden superar los $130.000 según ubicación y categoría. Las unidades de tres ambientes se mueven en un rango aproximado de $110.000 a $180.000 diarios.
En ese escenario, Renkine señaló que el mercado muestra una fuerte segmentación, con una demanda sostenida en el segmento premium y un público medio que prioriza dúplex y departamentos bien ubicados. “Esa diferencia se refleja tanto en los precios como en el tipo de consultas”.
Las casas grandes con piscina, jardín y servicios exclusivos, especialmente en Pinamar Norte, la zona del Golf y barrios cerrados, concentran la presión de la demanda, con valores que pueden alcanzar los u$s4.500 por semana en propiedades de alta gama frente al mar.
Agenda cultural y expectativas
La temporada se apoya además en una agenda de eventos que refuerza la propuesta del destino. Apolonio señaló que el inicio de enero muestra un balance positivo y que las expectativas para la segunda quincena son altas.
Según indicó Apolonio, la ocupación se mantiene en niveles elevados en todo el distrito, con un sostenido movimiento turístico que impacta tanto en el sector hotelero como en los alquileres temporarios y la actividad comercial.
• Teatro de la Torre, con una programación variada que incluye obras como Made in Lanús, espectáculos teatrales y conciertos, entre ellos el de Pedro Aznar.
• Miracine en la playa, un ciclo itinerante de cine con pantalla gigante en playas públicas, con reposeras y propuestas pensadas para toda la familia.
• Picnic bajo las estrellas, una experiencia interactiva en el PEP que combina arte, mapping y música.
• Sala de exposiciones, con muestras de artistas que se renuevan semanalmente.
• Caminito Pinamar, un encuentro de artistas plásticos al aire libre que pintan en vivo y exponen sus obras.
• Festival de Jazz en la playa, con shows al aire libre.
• Paseo Norte Grande, donde las provincias del Norte argentino presentan su cultura, gastronomía y danzas todos los días desde las 19 en Bunge y Marco Polo.
A esta agenda se suma la llegada de Los Pumas Seven, que eligieron Pinamar para realizar su pretemporada, hasta el 17 de enero próximo.












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