14 de enero 2026 - 15:58

Parálisis productiva, deudas y conflictos: el crítico presente de Vassalli y Lácteos Verónica

La falta de capital de trabajo y los incumplimientos salariales mantienen frenadas las plantas de ambas compañías, en un escenario que compromete cerca de 1.000 puestos de trabajo y no muestra señales de reversión.

Las plantas de ambas empresas permanecen paralizadas desde  hace semanas. 

Las plantas de ambas empresas permanecen paralizadas desde  hace semanas. 

Desde hace varios meses, Vassalli Fabril y Lácteos Verónica atraviesan crisis profundas que lejos de encaminarse se agravaron con el inicio de 2026. En ambos casos, los problemas se repiten: salarios adeudados, producción detenida, deudas crecientes y empresas que no logran ofrecer una salida concreta a trabajadores y proveedores.

En Firmat, la histórica fabricante de cosechadoras quedó al borde del colapso operativo, con su planta paralizada y una venta que no termina de materializarse. En el sector lácteo, Verónica detuvo completamente sus tres fábricas, se quedó sin materia prima y sostiene un conflicto laboral y financiero que impacta de lleno en 700 empleos directos y en decenas de productores tamberos.

Vassalli, intimada a pagar salarios y con una venta que sigue “verde”

La situación en Vassalli se tensó aún más luego de que el Ministerio de Trabajo de Santa Fe intimara a la empresa a acreditar en un plazo de 24 horas el pago de los salarios adeudados a unos 250 trabajadores, tras reiteradas denuncias de la UOM y ASIMRA por incumplimientos laborales.

La medida llegó después de que la empresa volviera a incumplir los acuerdos firmados ante la cartera laboral provincial, que contemplaban un esquema de pagos para cancelar la deuda salarial acumulada. Según el gremio, los trabajadores registran deudas que oscilan entre $6 millones y $8 millones por persona, además de la falta de depósito de aportes a la obra social, cuota sindical y otros conceptos retenidos.

En las audiencias oficiales, la conducción de la firma reconoció dificultades económicas y financieras para continuar con la operatoria y admitió que la única salida posible sería la venta de la empresa. Sin embargo, desde el propio gobierno santafesino señalan que ese proceso aún no muestra avances concretos y que un eventual traspaso de manos “está verde”, sin ofertas firmes ni plazos definidos.

Mientras tanto, la planta permanece virtualmente paralizada, sin ingreso de motores, chapas ni piezas básicas para completar las máquinas en proceso. En ese contexto, los trabajadores evalúan nuevas medidas de fuerza, no descartan la toma de la fábrica y anticipan la posibilidad de avanzar con acciones judiciales si no hay respuestas inmediatas.

El conflicto se desarrolla además en un escenario adverso para el sector, con caída en las ventas de maquinaria agrícola, mayor competencia de equipos importados y un mercado fragmentado, factores que profundizan la fragilidad de la empresa.

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Verónica: parálisis total, atrasos salariales y una cadena de pagos quebrada

En Lácteos Verónica, la crisis alcanzó un punto crítico con la paralización total de sus tres plantas en Santa Fe, ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi, tras nuevos incumplimientos en el pago de salarios. Los trabajadores denuncian atrasos persistentes y pagos parciales, luego de que se cayera definitivamente a comienzos de enero el acuerdo que preveía depósitos semanales de alrededor de $1 millón por empleado para cancelar deudas acumuladas.

Desde entonces, las acreditaciones fueron incompletas o directamente inexistentes, lo que derivó en retenciones de tareas y en la interrupción total de la producción. A ese cuadro se suma la falta de materia prima: la empresa hoy no cuenta con leche cruda para elaborar, pese a disponer de una capacidad instalada superior a los 300.000 litros diarios.

El frente financiero refleja la profundidad del deterioro. Según datos del Banco Central, la láctea acumula cheques rechazados por más de $10.900 millones, mientras que la deuda con productores tamberos se estima en torno a u$s60 millones, de los cuales entre u$s18 millones y u$s20 millones corresponden a leche entregada y no pagada. Son más de 150 tambos afectados, además de transportistas y proveedores de servicios básicos.

Durante los últimos meses, la empresa logró sostenerse de manera precaria con trabajos a fasón, principalmente secado de leche para terceros en la planta de Lehmann, un esquema de baja rentabilidad que no ofrece continuidad y que tampoco alcanza para normalizar los pagos salariales.

Con los productos prácticamente fuera de las góndolas, el transporte de personal interrumpido por deudas impagas y 700 puestos de trabajo en riesgo, el conflicto permanece abierto. Pese a gestiones oficiales y versiones sobre posibles inversores o ventas de activos, no hay definiciones concretas sobre el futuro de la compañía ni un plan claro de salida.

Lo cierto es que, con casi 1.000 puestos de trabajo directos comprometidos entre ambas compañías, el escenario que enfrentan Vassalli y Lácteos Verónica es cada vez más delicado. Sin producción, sin capital de trabajo y sin definiciones concretas sobre ventas, inversores o asistencia financiera, la posibilidad de reactivar hoy aparece lejana. En ese contexto, ambas empresas parecen transitar un punto crítico en el que la continuidad misma de las operaciones está en duda, y donde el paso del tiempo juega más a favor de un cierre definitivo que de una salida ordenada del conflicto.

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