Ejecutivos recuperaron vida propia y preferirían no viajar tanto por trabajo

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Acostumbrados a pasar horas en aviones y aeropuertos, los directivos de empresas redescubrieron los beneficios de la suspensión de vuelos, con un mayor contacto con la familia.

La llegada de la pandemia provocó un cambio en la vida de la gente, tanto en el plano personal como en el laboral. También en materia de viajes corporativos se avecina una nueva normalidad que, por un lado, será impuesta por las restricciones sanitarias pero también por decisiones propias de las compañías. En las multinacionales estiman que muchos eventos y reuniones que se acostumbraban a hacer de forma presencial, serán limitadas por las nuevas pautas que fija el coronavirus pero, a su vez, las condiciones actuales revelaron a la fuerza que las reuniones virtuales pueden sustituir, en muchos casos, los encuentros tete a tete generando una importante reducción de costos, sin afectar la productividad.

Lo novedoso es que en los altos cargos también encuentran un beneficio inesperado de estos meses de cuarentena. Ejecutivos acostumbrados a pasar más horas en aviones y aeropuertos por cuestiones de trabajo, recuperaron en estos meses una vida propia y familiar que habían dejado de lado por sus exigencias laborales y que, en lo posible, no quieren volver a perder.

“Está claro que estos meses fueron un cambio radical en mi vida. En los últimos años, pasé mucho tiempo viajando por cuestiones de trabajo y perdí buena parte del crecimiento de mis hijos o cuestiones cotidianas. A veces eran viajes cortos de uno o dos días a Estados Unidos o Europa, otros más largos. Regresar al país y a los tres días volver a viajar. Mucho tiempo muerto en aeropuertos y reuniones que se hacen interminables. Preferiría no tener que volver a ese ritmo”, señaló un directivo de una empresa de tecnología.

La respuesta se repite más allá de los sectores: “Los viajes de trabajo tienen pro y contra. Se conocen otras culturas, se aprende con el contacto con los demás, son productivos. Esa parte se extraña. Pero es cierto que muchas veces son agotadores, tediosos e innecesarios. En lo personal, teniendo hijos, hay un costo grande que se paga. Sería ideal poder viajar menos, para disfrutar más tiempo en familia”, reconoció una alta ejecutiva de una empresa alimenticia.

Los directivos del sector automotor se caracterizan por acumular muchas horas de vuelo por reuniones internas de las empresas, presentaciones de vehículos o salones internacionales. Los viajes a Brasil son cotidianos en la mayoría de las terminales. “Ir a San Pablo, desde la puerta de casa hasta llegar al hotel, puede demandar más de siete horas. A veces es para una reunión de una hora y volver al día siguiente. Así todas las semanas. Estos meses de no tener que hacerlo me di cuenta del sacrificio que se hace. Preferiría viajar menos y reemplazarlos por teleconferencias”, dijo un alto ejecutivo de una terminal. Ni hablar cuando los viajes son a destinos más lejanos como Estados Unidos, Europa o Asia. “Hay una tendencia que ya venía cambiando. Sustituir viajes por reuniones virtuales.

La pandemia lo va a profundizar. Va a ser bueno para tener más tiempo para uno. Llegué a pasar mi cumpleaños sólo, en un aeropuerto, esperando una conexión aérea”, explicó otro directivo de una automotriz. Si bien hay ventajas en cuanto a calidad de vida, algunos directivos reconocen que los viajes son inevitables y productivos. “No es lo mismo el contacto con directo con una persona que un Zoom. Parte del trabajo es el relacionamiento y eso se produce de mejor forma en el trato directo. A veces, más allá de la reunión por la que se viaja, es más fructífera una charla en un pasillo o tomando un café. Por eso, los viajes van a seguir haciéndose aunque, espero, con menor frecuencia”, estimó un empresario del sector automotor.

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