“Soy una persona bastante analógica, y por eso creo que la tecnología ha roto un poco el vinculo entre los artistas y su público”, dice a este diario el andaluz Javier Ruibal. “Yo soy artista, pero como me encantan todas las disciplinas del arte también soy público, y por eso me doy cuenta de que lo digital nos ha robado ese vínculo. De ahí que mi último trabajo, ‘Ruibal’, no sea estrictamente un disco, sino que, ya que me considero poeta, es un disco-libro, que además tiene acuarelas a modo de ilustraciones. Pero también está en las plataformas digitales, así que no me quedo en el pasado, sino que trato de encararlo con espíritu propio”.
Javier Ruibal, en lucha contralos estereotipos del flamenco
El destacado cantautor y poeta andaluz, que además de su obra propia ha hecho arreglos para Martirio, Sabina y otros, actuará en el BeBop.
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Nacido en el puerto de Cádiz, Ruibal está en la Argentina para presentar ese disco-libro, cosa que ya ha hecho hace unos días en La Plata y que volverá a hacer el 11 de diciembre en el club Bebop de Palermo. El compositor, cantante, guitarrista y arreglador propio y ajeno -ha colaborado con Martirio, Ana Belén y Joaquín Sabina, entre otros- y ha sido definido como un cultor del flamenco pop con intereses varios, tanto en la exploración de las raíces árabes de la música española, como en la identidad andaluza y en la poesía de Rafael Alberti. Ha ganado premios nacionales por su aporte a la cultura española, entre ellos el Goya de la Academia del Cine español, a la mejor canción original, por “Intemperie”, composición para el film de Benito Zambrano y que forma parte de su disco-libro “Ruibal”.
El cantante explicó que el trabajo de componer canciones para películas o series se lo toma muy a pecho: “Vengo escribiendo canciones para alguna serie y un puñado de películas, algunas de grandes amigos como Imanol Uribe. Hay gente que cree que los músicos, más que componer una canción o una melodía expresamente para un film, reutilizamos alguna cosa que ya teníamos compuesta, pero yo trabajo con amigos cineastas, y no puedo hacerles eso porque me pescarían muy rápido. Suelo pedir el guión y leerlo entero y pedir algunas secuencias con imágenes para ir recolectando ideas y trabajo con seriedad, aun cuando mis temas puedan terminar teniendo el humor de “Atunes en el paraíso”, para la comedia de Pablo Carbonell con Maria Barranco ‘Atún y chocolate’”.
El humor es un punto clave en la obra de Ruibal, y eso puede parecer opuesto al dramatismo que muchas veces surge de la imagineria más bien dramática del canto flamenco, pero el artista asegura que tanto a él como muchos andaluces les ha significado un trabajo, por no decir una larga lucha, separarse de los estereotipos del caso: “para empezar, yo soy un hombre con un pie en el flamenco y otro en cualquier otro lado. Hay un tipo de flamenco muy dramático y otro dedicado a cantarle a los gozos y alegrías, y también hay un estilo de flamenco dedicado a reflexionar. Existe un estereotipo del andaluz pícaro del que tratamos de separarnos, aunque al final tengamos que reconocer que la gente del norte es un poco más seria. Son mitos, es como decir que todos los argentinos son tangueros. Lo cierto es que hay muchos flamencos que son sosos y mucho andaluz dedicado a estudiar lo que le interesa. Ese es mi caso, soy del gremio de los cantautores, que absorbemos todo como esponjas. De chico escuchaba de todo en la radio, empezando por el rock que me influyó mucho. Pero también aparecían tangos, o Yupanqui, y así es que he ido absorbiendo ritmos y melodías de todos lados, incluyendo el Caribe y los países árabes. Por eso puedo hacer un rock and roll o una bulería, y nadie nos vigila en este sentido, sobre todo Dios que hace rato que descansa”.
Para ser un cantante con el énfasis puesto no sólo en su música sino también en su poética, Ruibal ha conseguido congraciarse con el público de todo el mundo. “He tocado para público ruso y japonés, he realizado giras por Estados Unidos donde es verdad que hay una buena parte de la audiencia hispanoparlante, pero también muchos que sólo entienden inglés. Y es que el arte es un asunto emocional, y si el asunto tiene que ver con las emociones éstas se entienden en cualquier lengua, y un público emocional comprende tanto lo humorístico como lo dramático, rompe la barrera del idioma”.
Ruibal, que en Bebop se presentará solo con su guitarra más la presencia de algunos músicos argentinos amigos que ha invitado, como Mariano Martos, asegura que para él no hay diferencia entre tocar solo, con un pequeño grupo o una gran orquesta, y es debido a que “siempre me propuse que todo lo que haga en un escenario sea apetecible, que esté bien tocado y contado, y que permita salir todas mis influencias más allá de que los arreglos cambien de un show íntimo a uno con muchos músicos”. Por último, le preguntamos por el recientemente desaparecido Pablo Milanés, con quien colaboró en varios ocasiones “Será una gran ausencia”, dice Ruibal. “Yo tuve una hermosa e intermitente amistad con él, breve pero hermosa. Siempre hay que recordarlo por lo que decía hace mucho tiempo: que primero hay que hacer el amor, y luego, si se puede, la revolución”.



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