24 de septiembre 2003 - 00:00

Complican más la causa AMIA espías arrepentidos

Dos ex agentes de la SIDE confirmaron ayer que participaron de una presunta «operación encubierta» para pagar 400 mil dólares a la esposa del reducidor de autos Carlos Telleldín, acusado de integrar la « conexión local» que facilitó el atentado a la mutual judía AMIA. Hasta que se concretó ese pago, Telleldín era el único imputado en la causa, pero luego cambió su declaración e involucró a policías bonaerenses.

La revelación adquirió mayor magnitud cuando uno de los agentes afirmó que la segunda fase de la operación fue filmada con una cámara oculta y que el videocasete fue guardado en una «base» (operativa secreta) de la Secretaría de Inteligencia.

•Cuentas

El testimonio se convierte en una pista sustancial para las investigaciones del juez Claudio Bonadío. La semana pasada, el jefe de la SIDE, Sergio Acevedo, abrió las cuentas de la Central de Inteligencia pero le advirtió al magistrado que no existían registros de movimientos en los fondos especiales sobre esa cifra de dinero.

Ambos testimonios vinieron a confirmar las declaraciones que hace 15 días realizó ante el Tribunal Oral N° 3 Isac García, otro agente de la SIDE. El desfile de los espías comenzó con la declaración de Juan Carlos Legascue, que actuó bajo el seudónimo de «Jotacé», o «Doctor David» y fue el encargado de entregar presuntamente los primeros 200 mil dólares a Ana Boragni, esposa de Telleldín.

El ex «agente inorgánico» de inteligencia, de 60 años, dijo que el dinero habría sido llevado dentro de un estuche de videofilmadora hasta la sede de un banco en Ramos Mejía donde los esperaba Boragni.

Según Legascue, él estuvo presente cuando la mujer recibió el dinero y, de inmediato, hizo un llamado por su teléfono celular para informar a alguien que el pago se había concretado: «Supongo que era a Telleldín», explicó.

El episodio al que se refirió
Legascue habría ocurrido en julio de 1996, cuando el reducidor de autos (que vendió la Trafic usada como coche bomba) cambió su declaración y habló por primera vez del comisario Juan José Ribelli y de policías bonaerenses que se habrían llevado ese vehículo de su casa diez días antes de que se produjera el atentado.

Al declarar en el juicio en su contra, Telleldín habló del pago -de 400 mil dólares-pero
aseguró que él dijo la verdad, algo que deberán dilucidar en su veredicto los jueces del Tribunal Oral Federal 3 Guillermo Gordo, Gerardo Larrambebere y Miguel Pons.

Legascue
explicó que él participó de las negociaciones con Boragni y su abogado Víctor Stinfale: según el ex espía, se pactó un primer pago a la firma de un contrato para un supuesto libro donde el detenido contaría su versión y otro a la entrega «del material».

El testigo afirmó que las órdenes se las habría dado su jefe en la SIDE
Alejandro Broussón y que «suponía» que el juzgado de Juan José Galeano estaría al tanto, aunque no lo determinó con precisión.

Si el testimonio de
Legascue había sorprendido a los jueces, el del ex espía Héctor Maiolo los dejó estupefactos.

Maiolo
relató con delicada precisión que en octubre de 1996 habría filmado con una cámara oculta a la esposa de Telleldín certificando que había recibido 400 mil dólares.

La filmación se produjo en el interior de una bóveda de seguridad de un banco en el barrio porteño de Belgrano, donde se pactó la entrega del dinero. En ese lugar
Ana Boragni contó delante del espía los billetes que nuevamente habían sido transportados en el estuche de una videofilmadora. Cuando concluyó el ex agente de la SIDE le preguntó a la mujer: «Usted recibió primero 200 mil dólares, y ahora recibió 200 mil más, ¿es correcto?». «Sí», respondió.

La confesión habría sido registrada como «
recibo de pago» de la operación y ese casete fue entregado a la SIDE. Maiolo afirmó que en 1996 estuvo encargado de supervisar dos pagos de 200 mil dólares cada uno a Boragni, previos a una declaración de Telleldín en la que éste involucró a policías bonaerenses.

Y que también cumplió tareas que permitieron desactivar junto a otros servicios de inteligencia un nuevo atentado en Sudamérica, una operación en la que fue detenido un libanés en Paraguay.
Maiolo habría pertenecido al sector que se denominó Sala Patria y después recibió el nombre de Departamento de Operaciones Especiales en el Exterior.

En el transcurso de su testimonio, el ex espía se encargó de destacar que
«en ningún momento» recibió a cambio del dinero un manuscrito o libro y, según supuso, «el juez Galeano no estaba ajeno a esas tratativas».

•Votos

Maiolo fue uno de los primeros hombres de SIDE que llegó a Pasteur el 18 de julio de 1994. Lo hizo 20 minutos después del atentado que hizo volar el edificio de la AMIA y tomó las primeras fotos de la tragedia.

Admitió que fue comisionado investigar lo ocurrido y que 45 minutos después del ataque le informó a un delegado del Mossad en Buenos Aires sus primeras impresiones que fueron comunicadas directamente a Israel desde el mismo lugar por un teléfono celular.

Después fue desvinculado del caso y enviado a misiones secretas en la zona de la Triple Frontera, hasta que a fines de diciembre de 1996 le encomendaron
«hacer contacto» con la esposa de Telleldín.

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