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Complican más la causa AMIA espías arrepentidos
•Cuentas
El episodio al que se refirió Legascue habría ocurrido en julio de 1996, cuando el reducidor de autos (que vendió la Trafic usada como coche bomba) cambió su declaración y habló por primera vez del comisario Juan José Ribelli y de policías bonaerenses que se habrían llevado ese vehículo de su casa diez días antes de que se produjera el atentado.
Al declarar en el juicio en su contra, Telleldín habló del pago -de 400 mil dólares-pero aseguró que él dijo la verdad, algo que deberán dilucidar en su veredicto los jueces del Tribunal Oral Federal 3 Guillermo Gordo, Gerardo Larrambebere y Miguel Pons.
Legascue explicó que él participó de las negociaciones con Boragni y su abogado Víctor Stinfale: según el ex espía, se pactó un primer pago a la firma de un contrato para un supuesto libro donde el detenido contaría su versión y otro a la entrega «del material».
El testigo afirmó que las órdenes se las habría dado su jefe en la SIDE Alejandro Broussón y que «suponía» que el juzgado de Juan José Galeano estaría al tanto, aunque no lo determinó con precisión.
Si el testimonio de Legascue había sorprendido a los jueces, el del ex espía Héctor Maiolo los dejó estupefactos.
Maiolo relató con delicada precisión que en octubre de 1996 habría filmado con una cámara oculta a la esposa de Telleldín certificando que había recibido 400 mil dólares.
La filmación se produjo en el interior de una bóveda de seguridad de un banco en el barrio porteño de Belgrano, donde se pactó la entrega del dinero. En ese lugar Ana Boragni contó delante del espía los billetes que nuevamente habían sido transportados en el estuche de una videofilmadora. Cuando concluyó el ex agente de la SIDE le preguntó a la mujer: «Usted recibió primero 200 mil dólares, y ahora recibió 200 mil más, ¿es correcto?». «Sí», respondió.
La confesión habría sido registrada como «recibo de pago» de la operación y ese casete fue entregado a la SIDE. Maiolo afirmó que en 1996 estuvo encargado de supervisar dos pagos de 200 mil dólares cada uno a Boragni, previos a una declaración de Telleldín en la que éste involucró a policías bonaerenses.
Y que también cumplió tareas que permitieron desactivar junto a otros servicios de inteligencia un nuevo atentado en Sudamérica, una operación en la que fue detenido un libanés en Paraguay. Maiolo habría pertenecido al sector que se denominó Sala Patria y después recibió el nombre de Departamento de Operaciones Especiales en el Exterior.
En el transcurso de su testimonio, el ex espía se encargó de destacar que «en ningún momento» recibió a cambio del dinero un manuscrito o libro y, según supuso, «el juez Galeano no estaba ajeno a esas tratativas».
•Votos
Maiolo fue uno de los primeros hombres de SIDE que llegó a Pasteur el 18 de julio de 1994. Lo hizo 20 minutos después del atentado que hizo volar el edificio de la AMIA y tomó las primeras fotos de la tragedia.
Admitió que fue comisionado investigar lo ocurrido y que 45 minutos después del ataque le informó a un delegado del Mossad en Buenos Aires sus primeras impresiones que fueron comunicadas directamente a Israel desde el mismo lugar por un teléfono celular.
Después fue desvinculado del caso y enviado a misiones secretas en la zona de la Triple Frontera, hasta que a fines de diciembre de 1996 le encomendaron «hacer contacto» con la esposa de Telleldín.

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