8 de noviembre 2006 - 00:00

Lorenzetti, primer juez de era Kirchner, preside Corte

El cordial saludo entre Ricardo Lorenzetti y Enrique Petracchi,luego de la elección del jurista santafesino como nuevopresidente de la Corte Suprema. Asume esa función a partirdel 1 de enero de 2007.
El cordial saludo entre Ricardo Lorenzetti y Enrique Petracchi, luego de la elección del jurista santafesino como nuevo presidente de la Corte Suprema. Asume esa función a partir del 1 de enero de 2007.
La Corte Suprema ya tiene nuevo presidente. Si fuese una crónica vaticana, habría que escribir que poco antes de las 11 de la mañana hubo fumata blanca en el Palacio de Justicia de Talcahuano al 500, que confirmó que los siete electores llegaron a un acuerdo para nombrar al «máximo purpurado» de la Justicia: Horacio Lorenzetti se convirtió en el sucesor de Enrique Petracchi, quien continuará en ese puesto hasta el 31 de diciembre.

Hubo impaciencia porque en las horas previas al cónclave un insistente runrún amenazó con postergar la definición y hasta generó la duda, frágil, de que la votación sería dividida. Nada de eso ocurrió.

«Es la primera vez que veo que la elección de un presidente se toma pacíficamente y en consenso», fue la confesión de Carlos Fayt, un sobreviviente de la Corte designada por el ex presidente Raúl Alfonsín. El veterano juez tiene motivos para hablar. En octubre de 2000 y en un plenario que será recordado por siempre, cuatro jueces lo propusieron para la presidencia desafiando al poderoso Julio Nazareno. El riojano también tenía cuatro votos y la posibilidad de desempatar. Y así lo hizo: «Voto por la continuidad de la actual fórmula. Me voto a mí y a Moliné». Así estiró su permanencia en la presidencia del tribunal por nueve años.

Ayer, tanto Lorenzetti como Elena Highton de Nolasco, su compañera de fórmula, hablaron de ese oscuro proceso de la Corte. Por supuesto, no se mencionó que la designación del tándem Lorenzetti-Nolasco debió hacer frente a la pícara jugarreta de Petracchi, quien postuló para la presidencia del tribunal a Eugenio Zaffaroni. Obviamente, el penalista no aceptó.

«El Poder Judicial había caído en un pozo, pero ahora está saliendo y el proceso de desconfianza se está revirtiendo», apuntó Nolasco luego de que sus colegas la confirmaran en la vicepresidencia del cuerpo.

El desafío de Lorenzetti es mostrar que es presidente y cabeza de un poder de Estado. El cargo ya lo alcanzó; ahora tendrá tres años por delante para evitar que la historia lo compare con un Nazareno o que su gestión reciba el mote de «Corte adicta».

De las sillas vacías en el Tribunal tampoco se habló, pero los jueces coinciden en que la Corte debe quedar como está. Es decir, con siete jueces.

Ahora esperan la definición política que, seguramente, partirá de la Casa Rosada y del Congreso.

Sucede que el gobierno debe decidir qué hace con las vacantes que produjeron la remoción de Antonio Boggiano por parte del Congreso y el alejamiento de Augusto Belluscio. De hecho, la falta de definición de Kirchner sobre la composición de la Corte es uno de los reclamos recurrentes de los jueces. Argumentan que ello retrasa la posibilidad de dictar fallos por la dificultad para reunir mayorías.

  • El más joven

    El nuevo titular de la Corte es un abogado civilista y el juez más joven del máximo tribunal. Llegó al cargo en diciembre de 2004, con el impulso del senador nacional santacruceño Nicolás Fernández; el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, y la senadora y primera dama, Cristina Fernández.

    Tanto Lorenzetti como Highton de Nolasco (muy cercana a Alberto Fernández) fueron los dos últimos jueces designados en la Corte, tras la destitución de Eduardo Moliné O'Connor, las renuncias de Julio Nazareno, Guillermo López, que ya murió, y Adolfo Vázquez.