“Blondi”, debut de Dolores Fonzi como directora, está gozando de una cálida respuesta del público en sus presentaciones dentro del Bafici, donde participa de la Competencia Internacional. Se trata de una comedia dramática coescrita, dirigida y protagonizada por ella misma, que de algún modo revierte el llamado síndrome de Peter Pan. En este caso, el muchacho parece estar medianamente encaminado hacia la madurez, y quien debería cumplir con responsabilidad su papel de madrecita no quiere crecer. Por ahí va el conflicto mayor, pero no el único, porque también están la madre y la hermana de la inmadura, con sus propios problemas, y el cuñado, que es uno de esos problemas.
La opera prima de Dolores Fonzi, entre lo mejor del Bafici
-
"La Mujer del Río", un retrato tan silencioso como aturdidor sobre la violencia de género
-
La nueva novela turca de HBO Max que se convirtió en un fenómeno mundial y te romperá el corazón
Bien apoyada en un elenco atractivo (Rita Cortese, Carla Peterson, Leo Sbaraglia, Toto Rovito, que empieza a despegar), un equipo técnico de primera línea, productores calificados y el respaldo de Amazon, amén de su vasta experiencia junto a directores de renombre, Dolores Fonzi entró pisando con pie firme. El detalle incómodo es que los demás competidores están en otro nivel, muy distinto. La tradición del Bafici en darle espacio a los novatos que trabajan con pocos profesionales, bajo presupuesto y escasas, o nulas, relaciones con las empresas fuertes de producción y distribución. Pero ante “Blondi”, sería como poner a Boca Juniors en un triangular con Sacachispas y Los Toritos de Chiclana. En una de esas le ganan, pero igual se nota la diferencia (y se agradece, porque mucho de lo que se ve en esa y otras secciones es propio de simples estudiantes, torpes principiantes o meros divagantes, otra tradición del Bafici).
Ya pasó la primera mitad del Festival. Ya pasaron también las dos películas más largas: “When the Waves are Gone”, de Lav Díaz, Filipinas, 187 minutos, y “A longa viagem do onibus amarelho”, de Júlio Bressane y Rodrigo Lima, 432 minutos, 7 horas, que quedarán para el recuerdo de unos pocos. Mejor recordados, “Miucha, a voz da bossa nova”, sobre la hermana de Chico Buarque, “Trapito”, el clásico de García Ferré, ahora restaurado, que volvió a llenar las salas (y que no digan que a los niños de ahora solo les gustan los finales felices), y otros títulos fuera de las competencias, como el vasco “A los libros y las mujeres canto”, de María Elorza, que, replicando el virgiliano “A las armas y el hombre canto”, derrama una serie de charlas femeninas amables, sazonadas con variedad de citas bibliográficas y fílmicas, y hamacadas por el melodioso “Se piangi, se ridi” en la voz de Bobby Solo, seguido por las traducciones al francés, ¡al japonés!, por Akira Fuse, y otras lenguas, y en este punto quizás haya que revalorar la versión castellana de Eduardo Franco y Los Iracundos. Pero, ya se sabe, en cuestión de versiones la mejor casi siempre es la original. Valga esto para tantas remakes, e ideas “inspiradas en”, como también se están viendo.
P. S.


Dejá tu comentario