29 de julio 2026 - 18:30

Ciencia y aventura: el rincón de Mendoza ideal para los amantes de la paleontología

Este rincón mendocino destaca sobre los demás destinos de la provincia y se convirtió en un punto de estudio para expertos y curiosos.

Este rincón mendocino destaca por la historia que alberga.

Este rincón mendocino destaca por la historia que alberga.

Choique

Mendoza suele ser una opción muy concurrida por el turismo nacional sin importar la época del año, ya que la provincia cuenta con un enorme abanico de opciones para el público. Entre tanto destino rodeado de naturaleza, hay uno en particular que consigue destacarse por otro aspecto importante.

El Geoparque Llano Blanco asoma como la opción perfecta para quienes buscan algo distinto. Con una historia que data de millones de años en el pasado, este rincón de la provincia llama la atención por su propuesta.

El Geoparque es una gran atracción mendocina para quienes buscan una experiencia distinta.

El Geoparque es una gran atracción mendocina para quienes buscan una experiencia distinta.

Dónde se ubica Geoparque Llano Blanco

El Geoparque Llano Blanco se ubica en el departamento de Malargüe, en el sur de Mendoza. Se encuentra a 495 kilómetros de la capital provincial y a 255 kilómetros de San Rafael, el punto turístico más cercano a este histórico sitio.

El nombre de este lugar responde al histórico molino harinero Llano Blanco, que funcionaba allí en el siglo XIX. Abrió sus puertas en mayo de 2013 y, desde entonces, es uno de los puntos más importantes para los amantes de la paleontología.

Qué se puede hacer en Geoparque Llano Blanco

El principal atractivo para el turismo en el Geoparque Llano Blanco es el sendero que recorre el Bosque Petrificado. Allí se puede realizar trekking cerro arriba para ver estos árboles que tienen millones de años incrustados en las rocas, siendo el circuito estrella de este rincón mendocino.

Luego aparecen dos lugares más como el circuito del Viejo Molino y la Estancia. Estos, a diferencia del anterior, son autoguiados y están abocados a ver cómo están actualmente las ruinas de adobe que datan de 1860.

Al tener una baja contaminación lumínica, durante la noche cobra protagonismo el cielo. Al poder observarse despejado, es un punto excelente para ver las estrellas o hacer fotografías de la Vía Láctea reflejada en un paisaje rodeado de cerros.

Finalmente, la experiencia se completa con la gastronomía que ofrece el lugar. El chivito malargüino es el plato más destacado, hecho al horno de barro o a las brasas.

Cómo ir hasta Geoparque Llano Blanco

Desde la capital de Mendoza el viaje dura alrededor de 5 o 6 horas, ya que la separan 495 kilómetros del lugar. Hay que salir por la Ruta Nacional 40 hasta llegar a Malargüe. Se sigue por el mismo camino hasta dar con el ingreso al parque, 8 kilómetros antes de llegar al pueblo más cercano, Bardas Blancas.

No hay transporte público que llegue hasta el Geoparque Llano Blanco, y es necesario ir sí o sí hasta Malargüe para encontrar otras opciones. En la terminal de esa ciudad se venden los tours guiados o se pueden pedir taxis o remises para llegar a destino.

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