Detrás de cada copa de vino hay una historia. En el caso de Domaine Bousquet, una de las bodegas pioneras de Gualtallary, Mendoza, esa historia, tiene un gran trabajo de investigación detrás. Rodrigo Serrano Alou, enólogo de Domain Bousquet desde hace ocho años, está al frente de sus vinos de alta gama y cuenta con detalle qué los hace tan especiales.
Cómo se construye el vino de alta gama: los secretos del enólogo de Domaine Bousquet
El enólogo de Domaine Bousquet, Rodrigo Serrano Alou, bodega pionera de Gualtallary, cuenta cómo se hacen los vinos en esta región mendocina.
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Rodrigo Serrano Alou, enólogo de Domaine Bousquet.
La historia de Serrano Alou comenzó en el colegio vitivinícola Don Bosco. "Atrás del aula se veía la bodega, pero en ese momento no teníamos acceso", recuerda. Fue recién al terminar la secundaria que decidió meterse de lleno en el universo del vino. Se postuló para una vendimia en otra bodega reconocida y arrancó desde abajo, como operario. A partir de ahí, el camino fue ascendente: experiencia en Estados Unidos, especialización en enología, y finalmente su desembarco en Domaine Bousquet, donde encontró el lugar ideal para desarrollar su pasión: los vinos que expresan el suelo, la altura y el clima de Gualtallary.
Primer viñedo de Gualtallary
“Somos el primer viñedo que se plantó acá”, dice con orgullo Serrano Alou. En esa zona del Valle de Uco —una de las más cercanas al cordón montañoso—, la bodega fue pionera. Desde 1998, cuando el suelo era casi exclusivamente arenoso, hasta hoy, hubo muchos cambios. “Hace cinco años comenzamos un estudio de suelo y encontramos cuatro tipos distintos: arenoso, arenoso calcáreo, pedregoso y súper pedregoso. Empezamos con 9 parcelas; hoy trabajamos con 81 dentro del mismo viñedo”, detalla.
Cada una de esas parcelas, según explica, da lugar a vinos distintos, con personalidades propias, nutridas por los sustratos únicos de cada suelo. Esa búsqueda de precisión llevó a la bodega a desarrollar productos como el “Single Block”, y el próximo 23 de julio presentarán la parcela número 4 que sintetiza años de observación, estudio y dedicación.
Gastronomía de primer nivel en Domaine Bousquet
Pero si hay algo que lo define, más allá del método, es la pasión por Gualtallary. “Soy un fanático apasionado del lugar”, reconoce el enólogo. Esa devoción se traduce en cada botella, pero también en experiencias más amplias: Domaine Bousquet no solo exporta a más de 60 países, sino que también cuenta con un restaurante y un hotel, donde todo gira en torno al vino, la estacionalidad y los productos locales.
“La empanada de nuestro chef es muy particular: lleva osobuco braseado, se presenta en una cápsula que recrea el horno de barro de su abuela y viene ahumada con hierbas de nuestra finca”, cuenta Serrano Alou. ¿Con qué marida? Según explicó el experto, puede ser con un blanco como el Chardonnay o con tintos como el Cabernet Franc o su Malbec. Depende de la estación, del menú y del momento.
Para él, no hay un vino favorito. “Cada uno tiene su historia”, dice. Pero todos comparten una misma meta: la alta gama. “Siempre pensamos en hacer vinos de calidad. El consumidor argentino se ha vuelto cada vez más exigente, y eso nos obliga a levantar la vara constantemente”, finaliza.





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