Clásica, cremosa y con su infaltable capa crocante, la crème brûlée es uno de los grandes íconos de la pastelería francesa. Pero en Buenos Aires, este postre se transforma: hay chefs que la reinterpretan con sabores locales, otros que la combinan con ingredientes exóticos, y también quienes la exploran en versiones saladas. Entre cazuelas de cerámica, flambeados en mesa y combinaciones inesperadas, la brûlée se afirma como una creación viva, capaz de hablar en distintos idiomas.
Día de la Crème Brûlée: variedad de sabores diferentes
Del dulce de leche al choclo caramelizado, la crème brûlée se reinventa en Buenos Aires con versiones locales, creativas y sorprendentes. Siete restaurantes que reinterpretan el clásico francés con identidad propia para celebrar este 27 de julio.
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De Palermo a Tigre, siete restaurantes reinterpretan la crème brûlée con ingredientes locales y creatividad estacional, sin perder de vista la textura crocante que define a este clásico francés. (Foto: L’Atelier Bistró).
Desde una base con dulce de leche y flor comestible en Palermo, hasta una versión de choclo caramelizado en Belgrano, el recorrido es también una excusa para conocer cocinas de autor, proyectos con identidad y propuestas donde lo dulce se sirve con personalidad. A continuación, siete lugares porteños (y uno en el norte del conurbano) donde este clásico francés se reinventa con acento local.
La Pescadería
Ubicado en Núñez, La Pescadería ofrece una propuesta centrada en pescados a la parrilla, sushi nikkei y platos de inspiración mediterránea. El chef peruano Charly Díaz lidera la cocina con una mirada técnica y foco en el producto estacional. Para el cierre dulce, la carta incluye una crème brûlée de dulce de leche, que reinterpreta el clásico francés con un ingrediente tradicional argentino.
Se presenta en cazuela de cerámica, con base densa y cobertura crocante de frutos secos. El contraste entre textura y temperatura completa la experiencia. Un postre que invita a ser degustado sin apuro.
Dirección: Crisólogo Larralde 1716, Núñez.
Madre Rojas
En Villa Crespo, el ganadero, chef y sommelier Juan Ignacio Barcos dirige Madre Rojas, un restaurante que relata la diversidad de la carne y el vino argentino, a través de una propuesta de cortes de diferentes productores locales, enfocados en la biodiversidad y el bienestar animal. Para el momento del postre, Barcos presenta su versión de la crème brûlée, que en su elaboración lleva naranja y una selección de haba tonka - semilla de origen amazónica- rallada, para perfumar la preparación y aportar un sabor avainillado.
Dirección: Rojas 1600, Villa Crespo.
Aire Libre
Aire Libre, el jardín urbano de Belgrano donde la cocina porteña se cruza con lo contemporáneo. Con el chef Julián del Pino al frente, la carta recorre sabores conocidos desde una mirada actual. En el cierre, la crème brûlée de choclo aparece como una reinterpretación local de un clásico francés. Elaborado con crema infusionada en maíz, se flambea con azúcar y se termina con choclo caramelizado. La capa crujiente contrasta con la base tibia y densa, en un postre vegetariano y sin gluten que destaca por su identidad. Una invitación a explorar lo dulce desde otro lugar.
Dirección: Av del Libertador 6327, Belgrano.
Puraltura
En Puraltura, la crème brûlée es una de esas joyas simples que sellan la cena con elegancia. Clásica y cremosa —a base de crema de vainilla y una fina capa de caramelo—, se sirve con frutas de estación, y durante el invierno, con frutillas frescas que suman acidez y color al dulzor del plato. Para acompañarla, el sommelier de la casa y socio del proyecto, Alejandro Mesa Rubio, recomienda un blanco dulce con buena concentración y expresión aromática: el Luigi Bosca Gewürztraminer Granos Nobles, un vino sedoso, de notas florales y frutadas, que armoniza a la perfección con la textura suave y el toque crocante de la crème brûlée. Este equilibrio entre cocina y vino es el corazón de la propuesta de Puraltura, un restaurante que pone el foco en el maridaje.
Dirección: Gorriti 3856, Palermo.
La Pescadorita
Para cerrar la experiencia con un toque dulce y original, La Pescadorita ofrece una versión de la crème brûlée, reinterpretada con sabores bien locales. En lugar de la base tradicional, este postre lleva dulce de leche Chimbote, que le otorga una textura cremosa y sabor local. La preparación combina leche de coco, huevos, azúcar y un leve perfume de vainilla, logrando una consistencia suave y delicada. Al momento de servir, se espolvorea con azúcar y se carameliza con soplete para formar esa irresistible capa crocante, decorada con una flor comestible que realza su presentación.
Dirección: Humboldt 1905, Palermo.
Granero
Granero combina una cocina donde los sabores genuinos son protagonistas. Entre las opciones dulces, la crème brûlée de banana se destaca por su elaboración. La base se prepara con fruta asada con miel y manteca. Al servir, se carameliza la superficie, y se acompaña con helado de dulce de leche de producción propia, una lámina de chocolate y cascaritas de limón en almíbar. Cada elemento aporta temperatura, textura y contraste. Una versión pensada para sorprender a los paladares más golosos.
Direccion: Olivares 190, Rincón de Milberg, Tigre.
L’Atelier Bistró
Inspirado en la cocina francesa con mirada contemporánea, L’Atelier Bistró ofrece una doble interpretación de crème brûlée que combina clasicismo y creatividad. Como entrada, este restaurante boutique de Martínez a cargo de la pareja de chefs Verónica Morello y Charly Forbes sorprende con una versión salada con queso morbier, peras y cebolla glaseada. Para el postre, la propuesta es la tradicional crème brûlée de vainilla servida en ramekin, con superficie crocante y galletitas sablé caseras.
Dirección: Av. del Libertador 14520, Martínez.
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