Lucy Patané: "El vértigo no te avisa cuando llega, te lleva puesto"

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La artista, una de las más destacadas de su generación, dio a conocer dos canciones nuevas a la espera de lo que será su presentación en el Teatro Coliseo. Entre la experimentación y el sentir. El desgaste energético de liderar.

Pusimos todo para sobrevivir”. La voz de Lucy Patané arranca, y arrasa, como parte de una misma palabra, el telón fílmico-musical. Y en su camino, se eleva hasta hacer sobresdrújulo un estado emocional de supervivencia. Natural, pero no por eso menos rebuscado. Es que, a la hora de latir, la artista siente, y luego existe, como una condición sine qua non para poder atravesar esa misma tormenta en la que quedan inmersos los personajes de Nevada, su reciente single.

Sin dudas, Patané es una de las artistas más destacadas de su generación. Y sus recientes temas (ayer también dio a conocer La del avión), lo reflejan. No solo por el hecho musical en sí, como sucede (y seduce) desde “Nevada”, para el que convocó a 15 músicos, sino además por permitirse “destrozar la canción a mi antojo”, según confiesa en diálogo con Ámbito.

El lugar de encuentro permite enmarcar el concepto. La Orquídea, en Almagro, es un bar de esos que, como hizo la artista con su reciente producción, se mete de lleno en la conversación a través de una serie de esos sonidos que también colisionan los sentidos y se mezclan con el olfato. Porque en concreto, en “Nevada”, Patané rompe la línea de tiempo de la canción y músico y emocionalmente la lleva contra la banquina. “Si el día de mañana quiero hacer un disco con ruidos de una cafetera hoy siento que hay un grupo de personas que me va a seguir, que lo va a escuchar. Lo que más me interesa es proteger eso. Trabajar lo sólido y lo real por encima de la cantidad y la altura ”, sostiene.

Tiene sentido. Patané tiene por delante un Teatro Coliseo, una fecha que debió postergar y cambiar de locación dos veces por la pandemia y que ahora, de una vez por todas, se hará realidad. Pero para la artista eso no significa un ascenso. “Me quedo más tranquila y me da más comodidad pensar en horizontal y no en algo hacia arriba. No pienso las cosas de manera vertical, mirando quién está abajo. Me interesa sostener ”, reafirma el concepto.

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Patané, elogiada por sus pares y la prensa especializada, logró romper la barrera de aquello que por reconocido no siempre es convocante y desde la salida de su primer disco, en 2019, comenzó a ganarse cada uno de los espacios con la fuerza de un background musical que también incluye a Las Taradas y La Cosa Mostra, donde oficiaba de guitarrista en su lado más “Slash”, sin ser la cara, ni la voz visible, pero con una impronta marcada desde la guitarra.

Con un Gardel bajo el brazo por mejor álbum de rock alternativo en 2020, la artista hoy lleva adelante un trabajo que se cruza con su faceta de productora requerida por grandes artistas del on y el off. Sin embargo, su gran momento, como asegura, no puede reflejarse como un todo. “No puedo no relacionar lo que vivo con lo que pasa en el mundo fuera de mí. No puedo despegarme de eso. Voy a hacer un Coliseo, y está buenísimo. Pero en la realidad de la música es muy complejo producir y sostener una estructura y estar a cargo. Y eso no es gratuito a nivel energético. Trabajo con gente que ama el proyecto y es por eso que la banda tiene un sonido propio, porque hay pasión. Pero me cuesta ver las cosas de una manera triunfal y positiva porque siento muchas cosas que no están bien”.

Periodista: Hablás de sentir, ¿pero cómo desarmás esa acción dentro del espacio musical?

Lucy Patané: Para mí el sentir es un ancla. La mente me trabaja un montón y a la hora de crear está muy presente lo imaginativo. Lo que puede quedar bien y lo malo. Y ahí entro en un espiral que es infinito. Y el sentir siempre me confirma cómo estoy haciendo las cosas. Si no me pasa nada con lo que escucho, algo le falta. No está bien producido o tengo que seguir insistiendo. A “Nevada” lo trabajé un año. Cuando lo empecé como un folkito no sentí nada.

P.: Funciona como un parámetro.

L.P.: Sí. Que me pase algo extra a lo que siempre es la cuestión mental. Y fue a partir de ahí que pensé que el final podía irse a la mierda. La letra es como que también lo permite. Y ahí sí empecé a sentir algo. Una brújula. Después vemos si es una música que le va a gustar a muchos o no, es algo que no sé. O si es para este momento.

P.: Hace poco en tus redes vi que compartiste una versión casera con el inicio de “Nevada” en el que se te ve “pifiar”. ¿Cómo productora y artista te amigaste con el error?

L.P.: Es que muchas veces las cosas suceden por un error. A veces un error te dispara un acorde y se abre una puerta que no era tan fácil encontrar. Pero cuando algo no me mueve un pelo, lo dejo. Fui a ver a Lee Ranaldo, que tocó en el CCK, y me encantó porque tocaba como alguien en la casa. Siento que la música se volvió un espectáculo y está bueno mostrar un poco de mugre. Y con este tema salí en busca del vértigo. Juanito el Cantor (N.de.R.: productor del tema) me dijo de hacer lo máximo en vivo porque era algo que ya nos iba a poner en alerta. Y nos pasó la cuarentena y me puse a ver mis películas favoritas.

P.: La canción expone un universo fílmico. ¿Fue buscado a conciencia o es parte de lo que te pasaba en ese momento?

L.P.: Me puse a ver muchas películas con música de Dany Elfman. “Batman”, “Beetlejuice” o “El joven manos de tijeras”. Y la canción tiene algo de ese universo (Tim) Burton, de fantasía retorcida, con lo osado. Porque si tiene que pasar, que pase con toda. Sin dejar de lado nunca el humor que es algo que siempre tiene que estar y que, sobre el final, aparece.

P.: Todo eso pasa en 3 minutos con 24 segundos.

L.P.: Eso fue un tema. Recibí una observación sobre que pasaba mucho en poco tiempo. Y no. Lo tomé, pero no la agarré. El vértigo no te avisa cuándo llega, te lleva puesto. La historia de la canción es eso. Nadie les avisó.

P.: Se refleja parte de un desamor. ¿Las canciones propias duelen?

L.P.: En esta canción ya tenía bronca. Ahora me entrego a que me emocionen los arreglos. O a una pausa. La canción no me duele, pero busco que me siga generando algo.

P.: ¿Y cómo te llevás con la idea de editar singles?

L.P.: Depende cómo me lo vendan. La otra vez me anoté dos discos, uno de Catriel y otro de Juana Aguirre, y me encanta la idea de querer escucharlos. Me da ganas de entrar en esos universos más que en el de una canción. Pero a veces es cierto que un tema te ayuda a conocer a un artista. Pero si escuchan solo “Nevada” se van a estar perdiendo un montón de otras cosas.

P.: ¿Es una canción que forma parte de un disco?

L.P.: Son canciones que llegaron tarde al disco. Son de otro universo. Pero también sabía que eran canciones que no iban a disparar un disco porque tienen un universo propio. No sé si van a querer compartir el espacio con otras.

P.: Para terminar, ¿qué es lo que crees que marcó el principal cambio en vos entre la guitarrista de La Cosa Mostra y Las Taradas y la líder de un proyecto personal?

L.P.: Encontrar mi voz. Que aparezca. Defiendo mucho la música instrumental, me encanta. Más ahora que muy pocas personas tienen algo para decir. Pero siento que fue algo como re contra metafórico que aparezca mi voz también desde lo compositivo. De hecho, hoy extraño no estar al frente. Pero ya llegará el momento.

*Lucy Patané se presenta el jueves 25 de noviembre en el Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125.

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