8 tips para no engordar en Navidad

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Las Fiestas de Fin de Año son una perdición para quienes pretenden cuidar el peso. Sin embargo, hay tips para no perder la línea, ni siquiera en estas ocasiones.

La mayoría se resigna a ganar algunos kilos de más durante las Fiestas, en medio de un mix de atracón, frustración y necesidad de “compensar”. La buena noticia es que no tiene por qué ser así, y que hay pautas efectivas para disfrutar de una “dulce y sabrosa” Navidad sin daños colaterales.

Según se informó, se suele consumir hasta un 30% más de las calorías aconsejables durante las fiestas navideñas, y en la tradicional cena de Nochebuena, pueden ser hasta 1.400 calorías (el triple de las recomendadas).

“Durante las dos semanas de las vacaciones navideñas se puede engordar como media entre uno y tres kilos. Este incremento es evidente en hasta la mitad de la población, y afecta más a aquellas personas que ya tienen un exceso de peso previo”, alerta la Sociedad Argentina de Nutrición.

Sin embargo, se afirma que sí que es posible minimizar los excesos y, sobre todo, conseguir hacer unas ingestas más saludables y menos calóricas.

1 Anticiparse y enfrentarse a las cenas y comidas con “otra actitud”

Hacer un ejercicio mental previo a las comidas y cenas de Navidad que consiste en visualizar lo que se va a comer, algo que favorece un mayor control de las ingestas: “Esta planificación reduce la ansiedad, el miedo y la culpa, y, sobre todo, ayuda a elegir una o dos cosas por las que merece la pena excederse".

2-En la medida de lo posible, mantener el orden y la rutina

Como estrategia para no dejarse arrastrar por la “vorágine” de tentaciones que supone la amplia oferta de productos navideños. Respetar unos horarios, no picotear entre comidas, evitar los fritos o demasiados hidratos de carbono, con el objetivo de no romper el ritmo y el control alimenticio.

3-Desactivar la “tentación” (y perdonarse si se cae en ella)

La realidad es que hace falta mucha fuerza de voluntad para no sucumbir ante los platos típicos de esta época, pero no es imposible: “Es importante pararse a pensar si la tentación se rige más por una sensación real de hambre o se trata más de una cuestión de ansiedad, que se quiere rebajar comiendo”, indica la entidad.

Distraerse, dar un paseo o poner distancia con el “alimento tentador” en cuestión puede hacer que la sensación se diluya, “pero si aun así se sucumbe a la tentación, no es tan grave, siempre y cuando se alterne con otros alimentos más sanos y se hagan después comidas más ligeras”,

4- No existe ningún alimento prohibido, ni ahora ni en ninguna otra época del año, “pero dado que las comidas y cenas navideñas tienden a ser especialmente abundantes, hay utilizar técnicas culinarias que no añadan más grasas (evitando frituras y rebozados y priorizando la plancha y el horno). En cuanto a las bebidas, la protagonista debería ser el agua, por delante de los refrescos y del alcohol, que aportan azúcares y calorías vacías.

5-Alcohol: las alternativas más “aptas”.

Si bien el alcohol, cuanto menos, mejor, lo cierto es que seguir esta premisa es muy difícil en un contexto de brindis y celebraciones navideñas, así que el mejor plan B es optar por las bebidas menos calóricas y de menor graduación. “En términos generales, a mayor graduación alcohólica, mayor aporte energético, ya que cada gramo de alcohol aporta siete kcal. Por tanto, la cerveza, la sidra y el vino serían, en este orden, aquellas opciones que aportan menos energía”.

6-Guión para los días “D”: priorizar lo que (de verdad) nos gusta mucho

En el aperitivo o pica pica no hay que empezar a agarrar alimentos sin pensar. Primero, mirar todo lo que hay y elegir realmente lo que nos gusta y ponerlo en el plato. De esta manera, se es consciente de lo que se come, lo que se traduce en una mayor saciedad y hace que, en definitiva, se coma menos,

7-Ojo con querer “compensar” los excesos con estrategias depurativas o detox. “Es algo muy habitual, pero no resulta lo más saludable, ya que genera un desorden desde el punto de vista fisiológico. Lo ideal es respetar las sensaciones de hambre y saciedad y disfrutar de los que se come sin llegar al punto extremo de darse una comilona".

8-Aunque para muchas personas vigilar constantemente el peso es una forma de no perder contacto con “la realidad” y evitar pasarse con las ingestas, se desaconseja esta actitud: “Hay que quitar importancia a los kilos, dado que estos no hacen referencia a un estado nutricional o a una conducta alimenticia sanos, sino que tan solo indican un número, sin tener en cuenta otros aspectos, además de generar frustración y malestar”.

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