7 de agosto 2023 - 00:00

La acústica arquitectónica

Por Gustavo Basso, Ingeniero en Telecomunicaciones, Doctor en Artes; Diseñador de espacios y de arte sonoro en Argentina y América Latina.

El ruido es uno de los principales problemas ambientales de nuestra sociedad. Puede causar una serie de problemas de salud, incluyendo pérdida de audición, estrés, problemas de concentración, insomnio y ansiedad.

Según la OMS, la dosis de ruido aceptable para no perder sensibilidad auditiva es de 85 decibeles durante 8 h por día cinco días a la semana. A medida que los decibeles aumentan podemos estar cada vez menos tiempo y el valor máximo que no deberíamos superar ni un minuto por día es de 114 dB. Sin embargo, no es raro observar que, en algunos lugares con música amplificada en vivo, las personas pasan horas a niveles cercanos a los 120 dB, cuya consecuencia a mediano plazo es la pérdida de su patrimonio auditivo.

La acústica arquitectónica estudia el modo en el que el sonido se propaga, distribuye y extingue en los espacios construidos. Su objetivo es crear ámbitos agradables para vivir, trabajar, estudiar y disfrutar del ocio. Contribuye a mejorar la salud y el bienestar de las personas al reducir el ruido y crear espacios más silenciosos y saludables. Dentro de esta disciplina, se distinguen dos conceptos clave: el aislamiento acústico y el acondicionamiento interior.

Aislamiento acústico y control de ruido

El aislamiento acústico es la capacidad de una estructura o dispositivo para reducir la transmisión del sonido entre dos espacios separados. Su objetivo principal es minimizar la entrada o salida de ruido no deseado, preservando la privacidad y evitando la propagación de ruidos al exterior.

Para lograr un adecuado aislamiento acústico se emplean diversas estrategias y técnicas. En primer lugar, el diseño y la distribución de los espacios, evitando colocar un área protegida junto a otra muy ruidosa. La elección adecuada de materiales de construcción, como paredes con estructuras múltiples o de gran masa, contribuye a reducir la transmisión del sonido.

Se deben emplear también puertas y ventanas insonorizadas, sellos adecuados en las juntas y aislamiento en los conductos de aire. En un edificio, la envolvente juega un papel fundamental para aislarlo del ruido de su entorno.

En resumen, el aislamiento acústico se basa en la creación de barreras físicas y la eliminación de vías de transmisión del sonido no deseado.

Acondicionamiento acústico interior

Una vez obtenido el nivel de ruido adecuado a la función del espacio, el acondicionamiento acústico interior busca optimizar el sonido mediante el balance de la energía reflejada, absorbida y difundida en la totalidad de sus superficies internas.

Para evitar una excesiva reverberación, ecos y coloraciones, se utilizan distribuyen estratégicamente algunos materiales, por ejemplo paneles acústicos o cortinas en paredes, techos y suelos., que absorben parte de la energía sonora y reducen la cantidad de sonido reflejado. Los dispositivos o revestimientos difusores permiten dispersar la energía acústica de manera uniforme, evitando la concentración excesiva en ciertas áreas y creando una sensación de confort y naturalidad en el ambiente.

Mejorar la calidad de construcción

Como principio general, se debe contemplar el diseño acústico desde las primeras etapas conceptuales de un proyecto. Si se lo encara en una parte posterior del proceso, puede ser imposible o muy costoso alcanzar los objetivos establecidos de acuerdo con el criterio escogido.

Existen leyes, normas y criterios de calidad y confort que establecen niveles de ruido máximo en los espacios en función de las actividades que se van a desarrollar en su interior, y valores de tiempo de reverberación óptimos para alcanzar el confort acústico adecuado a cada una de ellas.

La aplicación de criterios acústicos de diseño está mejorando paulatinamente la calidad acústica de las construcciones. Se están empezando a utilizar tabiques más aislantes, pisos flotantes; se está mejorando la distribución de espacios con el fin de proteger los ambientes más sensibles, en particular los dormitorios.

Existen normas que proponen objetivos acústicos bien definidos, como las normas ISO y, en la Argentina, las normas IRAM, y criterios de calidad que recomiendan valores acústicos a alcanzar como las certificaciones LEED, WELL o EDGE.

Lamentablemente, todavía no hay en la Argentina una ley nacional de ruido, y nos regimos por leyes u ordenanzas por jurisdicción no siempre bien resueltas. Sin embargo está creciendo el interés y la voluntad de la comunidad en el tema y los proyectistas y constructores le están prestando cada vez más atención al correcto funcionamiento acústico de los espacios habitables, que es el objetivo final que buscamos los que nos dedicamos a la acústica arquitectónica.

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