Barra Chalaca, ubicado en Arévalo 1392 (Palermo) y Montañeses 2599 (Belgrano), desembarcó en Buenos Aires en 2023 con una propuesta que transporta a Perú, concretamente, al Puerto del Callao.
Comandada por Gastón Acurio, esta barra cebichera se afianza en la Ciudad de Buenos Aires con dos locales que acercan el street food peruano a los porteños.
Barra Chacala está ubicado en Arévalo 1392, Palermo; Montañeses 2599, Belgrano.
Barra Chalaca, ubicado en Arévalo 1392 (Palermo) y Montañeses 2599 (Belgrano), desembarcó en Buenos Aires en 2023 con una propuesta que transporta a Perú, concretamente, al Puerto del Callao.
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Se trata del tercer proyecto de Gastón Acurio en el país, que sorprende con platos abundantes a buen precio y al paso, a base de pescados y mariscos; ambientación con presencia de elementos naúticos, populares y en blanco, azul, rojo y amarillo, característicos de los barcos de allí. Y con mucha salsa de fondo como cortina musical de la casa.
El local de Palermo, abierto desde hace más tiempo y ubicado en una esquina luminosa, se ha convertido en un punto convocante tanto para la comunidad peruana como para los locales y los turistas. El de Belgrano, emplazado en la planta baja de un hotel, vio la luz en diciembre. En ambos espacios se respira una atmósfera festiva, de onda chalaca, es decir, con música, alegría y sazón.
La ambientación de Barra Chalaca replica la de las cantinas de aquella zona portuaria, con sus sillas, mesas, barras a la vista y leyendas con mensajes populares, ofreciendo a los comensales una experiencia que desean repetir. La atención es descontracturada y personalizada, lo que ayuda mucho a quienes se inician en este tipo de cocina y no saben bien qué elegir.
La casa tiene como protagonistas platos tradicionales a base de pescados y mariscos, pero se permite una expansión a través de versiones de cebiches vegetarianos y veganos y elaboraciones que surgen de la fusión con otras gastronomías. Dos ejemplos de esto último son la milanesa de pesca del día con papas fritas (un guiño a la milanga) y los wantacos, una suerte de tacos con tartar de trucha y palta nikkei elaborados con masa de wantán. Las porciones son abundantes, ideales para compartir, y de eso se trata el espíritu chalaco.
La carta de Barra Chalaca se divide en secciones que vale la pena explorar: Cebiches y Tiraditos, Causas, Sánguches, Piqueos, Sopas, Chicharrones, Chaufas, Arroces, Platos, Pescados Enteros y Postres. Las estrellas son los cebiches en sus más de cinco versiones (hay algunos exclusivos de cada sucursal), aunque también son imperdibles opciones para picar como las empanadas chalacas, rellenas de picante de langostinos y queso gouda, y las tortitas de choclo con cebiche cremoso.
Para cerrar la comida, hay dos postres: el clásico suspiro limeño y una versión de la Querendona, torta a base de bizcochuelo húmedo de chocolate.
La oferta de bebidas presenta cócteles clásicos de la zona y algunos de autor, como es el caso del Matapena, a base de pisco, hierbaluisa (cedrón), manzanilla y ananá. Este apartado cuenta con una selección de vinos pensada para acompañar los sabores intensos de sus platos y dos vinos creados por Santa Julia especialmente para Barra Chalaca.
Barra Chalaca transporta a las tierras del Puerto del Callao y así transforma cualquier almuerzo y cena en algo que los comensales desean repetir: sabores originales e intensos, platos para compartir a buen precio, sonrisas y un ambiente amigable.
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