20 de marzo 2026 - 11:20

La relación de Michel Rolland con la Argentina: sus viñedos y amor por el país

El enólogo llegó a Cafayate en 1988 para asesorar a Arnaldo Etchart y luego fundó Clos de los Siete, su propia bodega en Valle de Uco, Mendoza.

Michel Rolland falleció a los 78 años por un infarto fulminante.

Michel Rolland falleció a los 78 años por un infarto fulminante.

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Michel Rolland falleció a los 78 años, dejando una huella imborrable en la vitivinicultura mundial y especialmente en Argentina.

Su vínculo con el país comenzó a fines de los años 80 y se consolidó durante décadas, transformándolo en uno de los impulsores más destacados del Malbec y del vino de producción nacional de alta gama.

Desde su llegada a Cafayate, Salta, hasta la fundación de Clos de los Siete en Mendoza, el reconocido enólogo francés encontró en el país su segundo hogar. Un lugar donde pudo trabajar en diferentes bodegas, desarrollar proyectos ambiciosos y acercar al resto del plante la riqueza de nuestros suelos y climas.

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De qué murió Michel Rolland

Michel Rolland falleció a causa de un infarto fulminante, según confirmó su bodega en un comunicado oficial en las redes sociales.

El enólogo, que mantuvo un ritmo activo, enérgico y lleno de travesías, aún estaba comprometido con nuevos proyectos y planes de trabajo cuando ocurrió el episodio. "Puede ser que su corazón se vio abrumado por esa vida ajetreada que tanto amaba, por sus 55 años de arduo trabajo, sus viajes a todas la latitudes del mundo, su lado pasional y su vida de bon vivant”, detalla la publicación.

Sus allegados destacaron que su partida fue rápida y sin sufrimiento ni secuelas, en línea con la filosofía de vida que Rolland siempre cultivó.

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"Es la última sorpresa que nos dio: partir como una estrella fugaz. Que cada uno lo recuerde por su ingenio, su risa, sus arrebatos, a veces fugaces, su generosidad, su talento, su tenacidad para trabajar; fue un pionero en su profesión", señalan .

“Amaba la vida, vivió varias con mucho entusiasmo. Amaba y se entusiasmaba por tantas cosas que compartía con el prójimo y su familia: cacería, golf, gastronomía, degustaciones, viajes y correr por el mundo. Que vida magnífica vivió, como una aventura", cierra el comunicado.

Embed - Grupo Clos de los Siete on Instagram: "Hoy nos toca despedir a alguien que fue mucho más que un enólogo. Michel Rolland fue una fuerza. Una personalidad imposible de ignorar. Un hombre que no solo entendía el vino… lo empujaba a ser mejor. Desde Burdeos al mundo, su mirada transformó la vitivinicultura moderna. Trabajó en decenas de países, asesoró a algunas de las bodegas más importantes y dejó una huella profunda en cada lugar donde estuvo. Pero con Argentina tuvo algo distinto. Acá no solo vino a trabajar. Acá se quedó. Apostó. Creyó. Y fue parte fundamental de una revolución que llevó al vino argentino, y especialmente al Malbec, a otro nivel. Clos de los Siete es parte de esa historia. Un sueño compartido, una visión audaz, una forma de hacer vino que cambió las reglas del juego. Quienes tuvimos la suerte de conocerlo, sabemos que Michel no era solo su talento. Era su carisma, su humor, su forma directa de decir las cosas. Su manera de probar un vino, de mirar un viñedo, de entusiasmarse como si fuera la primera vez. Hoy se va una figura enorme. Pero sobre todo, se va una presencia que marcó a generaciones. Nos queda su legado. Nos queda todo lo que nos enseñó, lo que construyó y lo que inspiró. Y nos queda, también, su sonrisa. Acompañamos con mucho cariño a su familia, a sus amigos y a todos los que compartieron su camino. Gracias por tanto, Michel. Tu huella en el vino —y en nosotros— es para siempre. @bodegarolland @rollandcollection @rolland.dany"
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La relación del enólogo con la Argentina

El vínculo de Michel Rolland con Argentina comenzó en 1988, cuando fue convocado por Arnaldo Etchart para asesorar la producción de vinos en Cafayate, Salta.

"Recuerdo perfectamente aquel día de noviembre de 1987, cuando recibí una llamada telefónica procedente de España, de un argentino, dueño de una bodega, quién no hablaba más francés que yo castellano, y me pedía mediante una operadora, que por favor lo asista", señala su sitio web Bodega Rolland.

Y agrega: "Todavía vivíamos arriba del laboratorio Cours des Girondins en Libourne, y yo me veo traduciendo a Dany las razones de mi asombro y de mis onomatopeyas telefónicas… y pensamos al mismo tiempo: 'Un argentino que hace vino? ¿Por qué no? Si esto no es serio, será al menos un viaje bonito al país del tango'".

Sin experiencia previa en elaboraciones del país, el enólogo aceptó el desafío y rápidamente se fascinó con los paisajes, la diversidad de suelos y el potencial de las variedades locales, especialmente el Malbec.

Ahí elaboró uno de los primeros vinos premium del país y estableció una relación de amistad y colaboración con los Etchart, que se extendió durante años.

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"En 1998, la bodega Etchart fue vendida. Arnaldo, Hebe y su hijo Marcos, emigraron hacia una pequeña propiedad, a pasos de Cafayate, por un difícil camino de piedras: Yacochuya, un pequeño viñedo salvaje, de muy viejos malbec (plantados en 1915), a 2030 metros de altura", cuenta en la plataforma.

Y continúa: "Decidimos asociarnos, creando una pequeña bodega, construida en 1999 y donde elaboraríamos, ese mismo año, el primer vino Yacochuya, cuya etiqueta repite el famoso cactus tan pintoresco del paisaje cercano".

En 1999, Rolland fundó Clos de los Siete, en el Valle de Uco, Mendoza, un proyecto personal y ambicioso que comenzó con 800 hectáreas de viñedos y que luego se convirtió en un conglomerado de cinco bodegas.

Cada una produjo vinos bajo su propio nombre, mientras aportaba a la propuesta colectiva, consolidando la región como un referente internacional. Entre sus bebidas más destacadas se encuentran Mariflor y Val de Flores, exportados a más de 70 países, y reconocidos por expresar la esencia del terroir argentino.

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Además, el francés asesoró a otras firmas del país, incluyendo Trapiche, Norton, Fabre Montmayou y Salentein, difundiendo técnicas modernas de vinificación y elevando los estándares de calidad.

"Desde Burdeos al mundo, su mirada transformó la vitivinicultura moderna. Trabajó en decenas de países, asesoró a algunas de las bodegas más importantes y dejó una huella profunda en cada lugar donde estuvo. Pero con Argentina tuvo algo distinto. Acá no solo vino a trabajar. Acá se quedó. Apostó. Creyó. Y fue parte fundamental de una revolución que llevó al vino argentino, y especialmente al Malbec, a otro nivel", concluye la publicación de despida en Instagram de su bodega.

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