La creencia popular de que el verano es el mejor momento para que los niños dejen los pañales carece de fundamento científico. Los pediatras Guillermo Goldfarb y Ángela Nakab, integrantes de la Sociedad Argentina de Pediatría, desmintieron este mito y explicaron que el control de esfínteres depende de factores neurológicos, emocionales y de desarrollo, no de la temporada del año.
No, no es cierto que hay que sacar los pañales con la llegada del calor
Una creencia popular de que esta temporada del año es un buen momento para realiza el cambio de conducta, aunque los especialistas dicen otra cosa.
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El mito del mejor momento del año para sacar los pañales.
El proceso de abandonar los pañales implica tres etapas claras. En la primera, el niño nota que ya hizo pis. En la segunda, percibe el momento en que está ocurriendo. Finalmente, anticipa la necesidad de ir al baño. Estas fases pueden presentarse en cualquier momento del año y no están ligadas a condiciones climáticas. Los especialistas recomiendan prestar atención a señales como el interés del niño por el tema, su juego con agua o su capacidad para expresar sus necesidades.
El mito de sacar los pañales cuando hace calor
El error de asociar el verano con el abandono de los pañales persiste en la cultura popular. Goldfarb y Nakab aclararon que el éxito en este proceso no depende de la estación, sino de la madurez del niño y de la disposición de los padres para acompañarlo. Imponer un plazo basado en el clima puede generar ansiedad y no garantiza resultados efectivos.
Los pediatras destacaron que cuando los padres fuerzan el entrenamiento en verano, en realidad aplican un condicionamiento que no siempre coincide con la preparación real del niño. Lo fundamental es que el pequeño muestre señales de interés y que los adultos lo apoyen sin presiones externas.
Control de esfínteres: cuáles son las etapas y cómo acompañar al niño
El proceso de dejar los pañales se desarrolla en tres etapas bien definidas. En la primera, el niño toma conciencia de que ya hizo pis o caca. En la segunda, identifica el momento en que está ocurriendo. En la tercera, reconoce la necesidad de ir al baño antes de que suceda.
Los padres deben observar indicios como:
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El niño comenta sobre el tema o explora el agua en sus juegos.
Expresa molestia al tener el pañal sucio.
Demuestra curiosidad por el baño o el inodoro.
El acompañamiento debe ser paciente y respetuoso. Los especialistas sugieren evitar comparaciones y adaptarse a los tiempos individuales de cada niño, sin imponer plazos arbitrarios.
Tres libros para acompañar el control de esfínteres
Estos libros pueden ser de gran ayuda para madres o padres con niños que esten transitando este cambio:
"El Calzoncillo de Tomás"
Escrito por Selene Califano e ilustrado por Federico Porfiri, aborda el proceso de dejar los pañales con un enfoque tierno y accesible. El libro utiliza frases cortas y pictogramas para facilitar la comprensión de los más pequeños. Está diseñado con el Método de Diagramación Didáctica, lo que lo hace ideal para niños con TEA, TEL o discapacidad intelectual. La edad recomendada comienza desde los 18 meses, y su estructura permite usarlo en casa, en el jardín o en consultorios terapéuticos.
"La Bombacha de Sofía"
Presenta una historia sencilla para enseñar a las niñas a usar la bombacha. El libro emplea palabras ilustradas que refuerzan el significado de cada concepto, evitando metáforas o dobles sentidos. Su formato facilita la comprensión y mantiene la atención de los niños, siendo útil desde los 2 años. Las escenas muestran pasos claros y directos, lo que ayuda a los pequeños a asimilar el proceso de manera natural.
"Federico se hizo pis"
Como parte de la colección para primera infancia, explora los desafíos emocionales de crecer, incluyendo el control de esfínteres. La narrativa normaliza los tropiezos y celebra los avances de los niños, mostrando que cada logro es parte de un proceso de aprendizaje. Recomendado desde el año de vida, el libro acompaña a los pequeños en su desarrollo con un tono cercano y comprensivo.
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