29 de octubre 2025 - 21:00

No, no es el gluten: la ciencia descubrió cuáles son las principales causas del malestar digestivo

Un nuevo estudio internacional reveló que muchas molestias intestinales no se deben a las harinas, sino a cómo se comunica el cuerpo con la mente.

El malestar digestivo no necesariamente se debe al gluten, hay otros factores más profundos que intervienen.

El malestar digestivo no necesariamente se debe al gluten, hay otros factores más profundos que intervienen.

En el último tiempo, millones de personas eliminaron el trigo de su dieta al creer que era el culpable de su hinchazón, dolor o cansancio. Sin embargo, una investigación reciente sugiere que el verdadero origen de esos síntomas podría estar en otro lado.

Científicos de la Universidad de Melbourne revisaron estudios clínicos de distintos países y concluyeron que gran parte de los casos atribuidos al gluten responden en realidad a causas más complejas, relacionadas con el vínculo entre el sistema digestivo y el cerebro.

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El intestino y el cerebro: los causantes más comunes del malestar

Según los especialistas, el intestino y el sistema nervioso mantienen una comunicación constante. Este intercambio influye en la digestión, la percepción del dolor y la respuesta del organismo frente al estrés. Cuando ese diálogo se altera, pueden aparecer molestias similares a las que muchos asocian con el gluten, aunque el origen sea distinto.

El estudio identificó que solo entre el 16% y el 30% de quienes dicen tener sensibilidad al gluten experimentan síntomas reales al consumirlo bajo control médico. En la mayoría de los casos, el malestar también surge ante alimentos que no lo contienen, lo que apunta a otros factores, como los carbohidratos fermentables (FODMAPs) o el efecto nocebo, cuando el cuerpo reacciona negativamente solo por anticipar un daño.

Los investigadores explican que estas respuestas no dependen solo del intestino, sino también de cómo el cerebro interpreta las señales del cuerpo. Exactamente es esta interacción la que puede modificar la forma en que se percibe el dolor abdominal, incluso sin una causa física directa.

Lo que la ciencia encontró

El trabajo internacional pone en duda la eliminación del gluten sin diagnóstico previo y advierte sobre los riesgos de incorporar dietas restrictivas sin la supervisión de un profesional. De hecho, no existen marcadores biológicos específicos para confirmar la llamada sensibilidad al gluten no celíaca, lo que la convierte en un diagnóstico complejo.

El gastroenterólogo Jason Tye-Din, del Royal Melbourne Hospital, explicó que muchos pacientes mejoran al ajustar su alimentación general y reducir el estrés, sin necesidad de eliminar completamente el gluten. Los especialistas proponen reforzar la educación nutricional y combinar la atención médica con un buen apoyo psicológico cuando sea necesario.

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