9 de febrero 2026 - 09:30

Por qué los perros y gatos sufren más en verano y como evitar los golpes de calor

Durante el verano, perros y gatos enfrentan más riesgos por el calor. Reconocer señales y ajustar hábitos cotidianos puede evitar cuadros graves.

El calor extremo también impacta en perros y gatos.

El calor extremo también impacta en perros y gatos.

Freepik

Cuando aprieta el verano, la sensación térmica no pega igual para todos: perros y gatos tienen un “sistema de enfriamiento” distinto al nuestro. La termorregulación depende de mecanismos como la evaporación y la ventilación, y en las mascotas ese margen suele ser menor, sobre todo si el ambiente juega en contra.

Por eso, un día de sol fuerte no solo incomoda: también puede derivar en un golpe de calor, un cuadro que afecta el funcionamiento del cuerpo y puede dejar consecuencias graves. Reconocer señales tempranas y ajustar rutinas simples (agua, sombra y horarios) marca la diferencia.

gatos
Con temperaturas altas, las mascotas necesitan cuidados extra para atravesar el verano sin sobresaltos.

Con temperaturas altas, las mascotas necesitan cuidados extra para atravesar el verano sin sobresaltos.

Por qué los perros y los gatos son más sensibles al calor que los humanos

Perros y gatos regulan peor la temperatura porque tienen pocas glándulas sudoríparas. En lugar de transpirar como las personas, eliminan calor principalmente a través del jadeo y del contacto de las zonas con menos pelo con superficies frías. En los gatos, además, el acicalamiento ayuda: al lamerse, humedecen el pelaje y favorecen el descenso de la temperatura.

Cuando esos mecanismos no alcanzan frente a una temperatura alta (y, peor todavía, con humedad), puede aparecer el golpe de calor. Es un síndrome donde la temperatura corporal sube tanto que empieza a fallar el funcionamiento normal del organismo. El efecto no siempre se revierte rápido: puede dejar secuelas o, en el peor escenario, provocar la muerte.

El riesgo no depende solo del clima. También cuentan las características del animal y el contexto: cachorros o mascotas mayores, enfermedades previas (cardíacas, renales, diabetes o problemas respiratorios), razas braquicéfalas y obesidad suelen tener más dificultad para disipar el calor. A eso se suman factores que elevan la temperatura corporal, como el ejercicio, la digestión o el estrés.

Cómo saber si mi perro o mi gato sufre un golpe de calor

Hay señales que pueden aparecer juntas o por separado. Entre las más frecuentes están el jadeo excesivo o la respiración dificultosa, la salivación, el decaimiento y la falta de apetito. También puede haber temblores musculares, taquicardia y un aumento marcado de la temperatura corporal.

En cuadros más severos, se pueden ver mucosas azuladas, convulsiones u otros signos neurológicos. También pueden aparecer petequias (manchitas rojas en la piel), vómitos o diarrea, incluso con sangre, además de deshidratación.

Si notás alguno de estos síntomas, lo indicado es ir de inmediato al veterinario. En el traslado, podés mantener a la mascota mojada, pero siempre con agua a temperatura ambiente: el hielo o el agua muy fría pueden empeorar el cuadro.

2148728003
En verano, un cambio mínimo en la rutina puede marcar la diferencia para el bienestar de perros y gatos cuando sube la temperatura.

En verano, un cambio mínimo en la rutina puede marcar la diferencia para el bienestar de perros y gatos cuando sube la temperatura.

Cómo prevenir el golpe de calor de las mascotas

La prevención arranca por lo básico: que la mascota tenga un lugar fresco, ventilado y con sombra para descansar, y agua limpia y fresca disponible todo el tiempo. En días muy calurosos, conviene evitar la exposición directa al sol.

Hay situaciones que elevan el riesgo de manera fuerte: los espacios reducidos o mal ventilados, como una habitación cerrada, una transportadora o el interior de un auto. En ese punto no hay matices: no se debe dejar a un perro o a un gato dentro del vehículo, aunque parezca “un ratito”.

También sirve ajustar horarios y rutinas. Evitá ejercicios intensos cuando hay altas temperaturas, y si tenés perro, hacé los paseos temprano a la mañana o al anochecer. Un detalle extra que ayuda: no darle de comer justo antes de salir a caminar o hacer actividad. Mantener a la mascota saludable y en un peso adecuado también reduce el riesgo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar