Sexo en la menopausia: siempre se puede disfrutar

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Existen mujeres que en esta etapa experimentan sequedad y dolor durante las relaciones. Pero consultar con el especialista puede dar con una solución. Lo importante es vencer el miedo.

Hablar de sexo en la menopausia puede dar pudor, pero vale la pena si se tiene en cuenta que cada año, más de 25 millones de mujeres pueden entrar en esta etapa. Si bien en Argentina, la edad promedio en la que aparece es de 51 años, puede arrancar en la cuarta década, en especial después de los 45.

Cabe aclarar que la menopausia llega luego de un año sin menstruar, y el período de transición anterior y posterior es la perimenopausia o climaterio, que no siempre tiene que ser malo.

Se trata de una etapa en la que se termina el ciclo menstrual y que es sinónimo de significativos cambios físicos y emocionales. Pero puede estar relacionada con miedos y prejuicios que podrían hacer que las mujeres no se animen a vivir una historia de amor ni a explorar su vida sexual.

Cada una pueden experimentar diferentes síntoma y si bien los más comunes son los calores, no todas los experimentan. De hecho, las manifestaciones pueden ser leves y tratarse con pautas simples como evitar cambios bruscos de temperatura en los ambientes, hacer ejercicio (es un factor protector); y otros más problemáticos y complejos.

Una de las dificultades más comunes que pueden atravesar las mujeres en este período es el síndrome genitourinario de la postmenopausia; patología que afecta aproximadamente al 40% de las adultas trabajadoras, activas, dinámicas y jóvenes. De hecho, si bien tiene ese nombre, este síndrome puede darse antes. El signo y síntoma más común es la atrofia vaginal, en el cual se produce el adelgazamiento y sequedad de las paredes vaginales debido a una menor cantidad de estrógenos.

Las principales manifestaciones de esta patología son la sequedad vaginal constante, la falta de lubricación en las relaciones sexuales, la picazón, y la más importante, el dolor durante el coito, lo que repercute en la vida sexual de esta población.

Si bien estos síntomas muy comunes, a la vez son poco consultados, ya que a la mujer en general le da vergüenza, o lo toma como algo natural, como si fuera parte de esta etapa sentir dolor o no estar lubricada.

Ante esta situación, lo ideal es consultar con un médico especializado para poder dar con el diagnóstico indicado, descartar otras patologías y así realizar el tratamiento adecuado.

En el caso que efectivamente se trate de atrofia urogenital, existe un tratamiento rápido, indoloro, y no ablativo, que en con tan solo tres sesiones de 20 minutos posee una efectividad con una tasa de mejoría de hasta un 80%: el láser de erbio.

Pero con una buena consulta, es posible que la calidad de vida de las mujeres no se vea afectada durante la menopausia. Lo importante es vencer el miedo y el pudor.

*La doctora María Emilia Alcoba es especialista en uroginecología y directora médica de Sens Medical.

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