Sobre Guardia Vieja, en Almagro, La Capitana propone una experiencia que comienza antes del primer plato. El restaurante nació de la unión entre dos intereses —la gastronomía y la política— de su dueño, Nicolás Quirno Costa, y encontró en la arquitectura de Ana Levembach la forma de convertir esa idea en un espacio concreto. El resultado es un salón que recrea la atmósfera de las décadas del 40 y 50 y que toma a Eva Perón como figura central.
Un refugio en Almagro donde la historia se come, se bebe, comparte y escucha
En invierno, La Capitana encuentra su mejor versión. El bodegón de Almagro, inspirado en Eva Perón, combina una ambientación de época con platos de horno de barro, carnes braseadas y sabores tradicionales que invitan a quedarse.
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Un refugio en Almagro donde la historia se come, se bebe, comparte y escucha.
Mesas y barra de madera, sillas de cuero capitoneadas, lámparas de araña y vitrales con la imagen de Evita de la avenida 9 de Julio construyen una ambientación que no pasa inadvertida. La música completa el recorrido: tangos y boleros acompañan la comida y, a pedido del público, suena a veces la marcha peronista. En La Capitana, cada detalle forma parte de una propuesta con una identidad definida que busca que la visita sea algo más que sentarse a comer.
La cocina sigue esa misma línea y se apoya en sabores reconocibles de la tradición porteña, pero algunos platos ya se convirtieron en clásicos de la casa. Entre las entradas, las empanadas de ternera braseada, cordero patagónico, hongos o capresse comparten protagonismo con la tortilla de papa rellena de queso ahumado y panceta, los buñuelos de acelga y la provoleta La Capitana, que llega gratinada al horno de barro con bondiola estacionada, rúcula y tomates cherry confitados.
Entre los principales, el horno de barro y las cocciones prolongadas definen buena parte de la propuesta. El osobuco braseado al malbec con puré de papas, la bondiola de cerdo a la ciruela con batata gratinada y el bife a la criolla son algunos de los platos que mejor representan esa cocina abundante y de sabores profundos. Pero hay uno que concentra especialmente la identidad del restaurante: El Pastel del General, una preparación que la casa presenta como la comida favorita de Juan Domingo Perón y que combina ternera braseada durante cuatro horas, puré de papa, queso ahumado y gratinado de parmesano.
La identidad de la carta también se expresa en los nombres. La Milanesa La Capitana, asociada a los gustos de Eva Perón, convive con los Canelones de Petrona y con platos que toman referencias de la historia sociopolítica argentina. El mismo juego aparece en la coctelería: la Evita Capitana combina vermú rosso, jugo de naranja y soda; la Descamisada suma Hesperidina, vermú rosso, tónica y naranja; y el Almagro Obrero mezcla Amargo Obrero, Campari, menta y pomelo. La propuesta se completa con cócteles de autor, clásicos, vinos y cervezas.
Los fines de semana, además, La Capitana abre al mediodía, una alternativa que amplía el público y vuelve especialmente atractivo el plan durante las vacaciones de invierno. La carta permite pensar tanto en un almuerzo familiar como en una comida entre amigos, con opciones para distintos gustos y una ambientación que, sobre todo para quienes llegan por primera vez, puede ser parte importante de la experiencia. Para cerrar, aparecen postres de raíz popular como el flan mixto, el Don Pedro, el tiramisú y una reversión del vigilante con dulce de boniato, queso fresco, nueces y caramelo.
Dirección: Guardia Vieja 4446, Almagro, CABA.
Instagram: @elbodegondelacapitana
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