Hay destinos ideales para el turismo nacional que están alejados de los lugares que concentran más visitantes. No siempre hace falta buscar los sitios más populares para poder vivir unas grandes vacaciones, y este pequeño rincón de La Rioja lo deja bien claro.
La pequeña aldea de La Rioja que es perfecta para desconectar entre las montañas
Este encantador pueblo es una de las grandes joyas del suelo riojano y propone una calma difícil de encontrar en otros rincones de la provincia.
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Este pintoresco rincón riojano es una de las joyas que ofrece la provincia para el turismo.
Catalogado por muchos como un “pueblo secreto”, esta aldea riojana destaca por su historia y la calma que la rodea. La manera en que el paso de los años no parece haber impactado en sus construcciones ni en su gente le suma un atractivo único, transformándolo en un lugar especial.
Dónde se ubica Aicuña
Aicuña se ubica en el Departamento de Coronel Felipe Varela, al oeste de la provincia de La Rioja. Esta pintoresca aldea montañosa se encuentra a unos 30 kilómetros de Villa Unión y a tan solo 8 kilómetros de la emblemática Cuesta de Miranda.
La localidad está enclavada en medio de las sierras, a unos 1.500 metros de altura sobre el nivel del mar. Lo más destacado de su paisaje son sus construcciones hechas de adobe y los viñedos caseros, los cuales son los verdaderos responsables de darle tanta fama a este rincón riojano.
Qué se puede hacer en Aicuña
La primera actividad para el turismo es simple, pero resulta ser la más encantadora: recorrer la aldea, fundada hace 350 años y que conserva la misma infraestructura de aquella época. Las casas históricas hechas de adobe hacen que transitar por sus calles sea lo más parecido a viajar en el tiempo.
La iglesia forma parte central de la identidad cultural de Aicuña, ya que se construyó en 1834 y está ubicada en lo alto del pueblo. Allí suelen celebrarse distintas festividades religiosas donde se reúnen personas y vecinos de toda la región.
El senderismo juega otro papel fundamental dentro de la propuesta turística. La caminata que lleva hacia el Mirador de la Virgen del Rosario guía a los visitantes a un punto elevado para apreciar todo el valle verde con los cerros rojizos de fondo.
La Quebrada de Las Brujas es otro punto de interés indispensable, y allí la opción más atractiva son las excursiones nocturnas. Debido a la nula contaminación lumínica de Aicuña, los cielos se observan completamente limpios y la luz de la luna baña todo el sector.
Finalmente, la experiencia de viaje se completa con la gastronomía local. El establecimiento "Doña Nelly" es la parada obligatoria y preferida de todo el turismo, donde se sirven empanadas fritas riojanas y platos típicos de la región acompañados por vinos de producción local.
Cómo ir hasta Aicuña
Desde la capital de La Rioja, hay que tomar la Ruta Nacional 38 hacia el sur y luego empalmar con la Ruta Nacional 74, pasando por las localidades de Patquía y Nonogasta. Después se continúa por la Ruta Nacional 40 hasta llegar a Villa Unión.
Desde allí solo queda atravesar la Cuesta de Miranda y aparecerá el desvío hacia Aicuña, el cual cuenta con un tramo de 10 kilómetros por un camino de ripio en subida. Para quienes busquen otra alternativa, deberán llegar hasta Villa Unión y desde allí contratar un remis o taxi para hacer el recorrido restante.
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