Una nueva forma saludable de beber vino

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El hábito de alimentarnos con el que muchos de nosotros crecimos, digámoslo de forma tradicional, de un tiempo a esta parte, está cambiando. Ocuparnos de nuestra salud, mantener un estado físico saludable y sostener el sentido de bienestar personal, para muchos dejó de ser un deseo y pasó, de forma comprometida y muy seria, a ser una nueva saludable forma tradicional de alimentación.

Entre las propuestas saludables encontramos la muy conocida “vegana” y “vegetariana”, cada una con sus particularidades y reglas, que definitivamente cada vez tienen más adeptos entre nosotros. El movimiento de conciencia y compromiso generado por estas 2 propuestas en la sociedad, despertaron en muchas industrias el querer ser parte y la del vino es una de ellas. Aunque tal vez no es un dato que tenga mucha difusión, Argentina en el 2020, el 64% de la producción de vinos orgánicos, en realidad la forma correcta es llamarlos “Vinos Sustentables”, tuvo como destino la Unión Europea, de un total de aproximadamente 10 millones de litros de vinos sustentables certificados.

Según la Unión Vegana Argentina (UVA) en el 2021 el 12% de la población argentina es vegana o vegetariana, de la cual se desprende un porcentaje importante que gusta del vino. Para ello no solo basta comunicar por los medios que el vino es sustentable; para poder respaldar esta afirmación existe la certificación de sustentabilidad que se da por medios de distintos certificados; estos certificados se pueden apreciar, por lo general, en la etiqueta posterior del vino y se reconocen por tener la forma de un sello. Certificados como “Huella de Carbono”, “Vegan”, “Organico”, “Biodinamico” o “V-Label” son certificados que gozan de prestigio y reconocimiento mundial y este último se puede apreciar entre otros, en los vinos elaborados por de Bodega Amalaya y Colomé.

La mayor superficie o hectáreas destinadas a la producción de viñedos sustentables se encuentran en Mendoza, seguido por Salta y en la región Patagónica, extendiéndose cada vez más en todas las zonas vitivinícolas del país. Lejos de pensar que es una moda, la inversión de dinero y esfuerzo, sumado a la proyección de cada bodega, muestra que la línea futura a seguir en la vitivinicultura Argentina y en el mundo, va en dirección a lo sustentable que indica una dedicación y cultura de siembra, cosecha, vinificación y producción más enfocada en el contexto donde se desarrolla cada uno de estos escenarios.

La tendencia de vinos sustentables es algo que se venía apreciando desde hace mucho tiempo atrás, hace 10 años el 70% de la carta de vinos de prestigiosos restaurante de París o Londres, eran los llamados orgánicos o biodinámicas, adjetivos que leíamos en libros o en artículos de internet pero que en Argentina, no era común en casi ninguna etiqueta de vino. Animémonos a la idea que una buena alimentación marida de forma estupenda con una nueva saludable forma tradicional de beber.

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